Villa Educación

Jueves 15 de abril de 2021

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CAMBIO DE HORARIO

Cada vez queda menos para despedir los días largos y llenos de luz de verano.

Este año 2020, el horario de invierno comenzará en México el domingo 25 de octubre, y habrá que atrasar una hora las manecillas del reloj. A partir de ese momento, los días tendrán menos tiempo de luz natural y parecerán más cortos, ya que anochecerá antes.

Sonora y Quintana Roo son las únicas entidades del país en donde no cambiarán sus relojes, esto por cuestiones turísticas y económicas. En el resto de los 30 estados de la República sí aplica a partir del día y hora mencionada. El horario de invierno durará hasta el 4 de abril de 2021 para regresar al de verano.

 














Talavera Mexicana

 
 

Los procesos artesanales para la elaboración de talavera constituyen una práctica cultural con la que se identifican dos comunidades en México: Puebla y Tlaxcala.

A pesar de los años y la tecnología, el proceso artesanal de producción, las técnicas de elaboración, el esmaltado y decorado, siguen siendo los mismos que en el siglo XVI.

Por ello, Audrey Azoulay, directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), entregó ayer a México el Certificado de Registro Binacional (México/ España) del “Proceso de Fabricación de la Cerámica de Talavera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”.

El documento fue recibido por la secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto Guerrero, y por el canciller, Marcelo Ebrard Casaubón, en una ceremonia oficial que se llevó a cabo en la Secretaría de Relaciones Exteriores.

“Debemos comprender que el patrimonio inmaterial es un patrimonio vivo, y los artesanos que hoy nos acompañan representan la salvaguardia de esa herencia que los Estados están comprometidos a sostener mediante políticas públicas y, sobre todo, porque nos permite soñar con la continuidad de este saber. Esperemos que cada vez que se presenten elementos tan fundamentales de las culturas de las naciones y de los Estados miembro de la UNESCO, pueda ser con este sentido de identidad, de respeto, pero también con visión de futuro”, aseguró Ernesto Ottone Ramírez, subdirector general de Cultura de la Unesco.

Esta es la décima manifestación inscrita por México en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad; sin embargo, es la primera binacional del país y la primera transcontinental de América Latina.

“Desde época prehispánica, México es un país moldeado en barro, así empezó un diálogo a través de la tierra, el agua y el fuego, que entró en plena concordancia con la tradición alfarera venida de España, de modo que el manejo de la talavera se dio de forma muy natural y es lo que hoy se está reconociendo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”, sostuvo Frausto Guerrero.

El compromiso que implica la inscripción, de acuerdo con la secretaria de Estado, exige implementar planes de salvaguardia que garanticen la sostenibilidad de todo el proceso —desde la fabricación y la dotación a los talleres de los recursos necesarios para su funcionamiento, hasta su comercialización—, en beneficio de los portadores de esta tradición.

El artesano Virgilio Pérez García comentó que son cientos de generaciones que han mantenida viva la talavera. “Gracias a quienes recolectan el barro, lo amasan, lo limpian, moldean, a quienes preparan el esmalte y los colores naturales, quienes transfieren las caprichosas formas sobre la superficie, quienes les dan color y hornean las piezas, así como a quienes lo presumen en el mundo y hacen un esfuerzo para mantener sus estándares de calidad”.

 




El agua como recurso

http://www.comoves.unam.mx/assets/revista/54/el-agua-como-recurso.pdf

 

El agua como recurso

Marisa Mazari Hiriat

El agua cubre aproximadamente el 75% de la superficie terrestre; es fundamental para los procesos tanto ambientales como sociales e indispensable para el surgimiento y desarrollo de la vida. En la actualidad estamos alterando los sistemas acuáticos a un ritmo acelerado y enfrentamos gravísimos problemas relacionados con el uso y mantenimiento de este valioso recurso.

El agua forma una gran capa, que llamamos hidrósfera, sobre la superficie terrestre y se estima que su área de distribución cubre 510 millones de km2. El volumen total de agua en el planeta es de aproximadamente 1 390 millones de km3. Éstas son las reservas de agua de la Tierra y de ellas sólo el 0.26% es directamente utilizable por la especie humana. El agua de mar, que es la que cubre gran parte del planeta, contiene 33 partes por mil de sales disueltas, por lo que sería necesario que pasara por un tratamiento previo para que pudiéramos darle los usos del agua dulce. El agua es indispensable para la vida, y la que se encuentra en nuestro cuerpo debe tener ciertas características, como son que posea un cierto contenido y cantidad de sales y carezca de organismos que dañen la salud. Para que podamos consumirla y utilizarla en nuestras casas, en la producción de alimentos de origen vegetal o animal y en la industria, el agua debe ser dulce y de cierta calidad.

El ciclo del agua

Podemos decir que el agua, igual que la energía, no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Está en continua circulación y movimiento, cambiando de un estado a otro, pero su cantidad en el planeta permanece constante. Y el agua que llueve, se almacena o evapora en los arroyos, ríos, lagos, lagunas y zonas costeras finalmente llega a los océanos, forma parte de lo que se denomina el ciclo hidrológico, que consiste en tres fases principales: la precipitación, la evaporación y el flujo, tanto superficial como subterráneo. Cada una de estas fases involucra transporte, almacenamiento temporal y cambio de estado del agua (sólido, líquido y gaseoso), dependiendo de varios factores, como son la temperatura a la que se encuentra el agua, la latitud de la zona geográfica y la época del año.

El agua se almacena en distintos sistemas acuáticos, como son mares y océanos, lagos, presas, ríos, acuíferos, pantanos y casquetes polares, y en cada uno se mantiene por lapsos distintos. Pero de todos estos sistemas, únicamente de los de agua dulce depende en gran medida el funcionamiento de los seres vivos que no son marinos: las plantas y animales que necesitan de agua dulce para vivir y que son base del desarrollo y mantenimiento de la humanidad sobre la Tierra.

Las reservas de agua dulce están siendo utilizadas por la especie humana a una tasa extremadamente veloz, mucho más rápido de lo que tardan en recuperarse, por lo que este recurso, considerado como renovable, se empieza a transformar en no renovable.

Cantidad y calidad

La cantidad de agua con la que contamos en la Tierra no aumenta ni disminuye, pero la población humana sí ha crecido drásticamente, y por lo tanto, ha crecido también la necesidad que tenemos de este recurso. Además, si bien la cantidad de agua es constante, no lo es la forma en que se distribuye en el tiempo: es irregular a lo largo del año y también varía en diferentes años dependiendo de las condiciones climáticas globales. De igual forma, los distintos ecosistemas, como las selvas húmedas, los bosques de pinos, los matorrales, los pastizales o los desiertos, influyen sobre la forma y la cantidad de agua que penetra en los sistemas de acuíferos, su conservación en el suelo o su paso a la atmósfera, lo que ocasiona que la disponibilidad de este recurso sea variable en cada región del planeta.

Más de 2.2 millones de personas mueren al año por enfermedades relacionadas con el uso de agua contaminada.

Además de la distribución geográfica y temporal, la calidad del agua es otro factor que considerar, ya que una parte importante del total de agua dulce con el que contamos resulta inutilizable debido a que lo hemos modificado al contaminar los sistemas acuáticos con una gran diversidad de sustancias como: metales, grasas, aceites, derivados de combustibles, disolventes industriales, así como miles de tipos de microorganismos.

Es importante considerar que aun si se cuenta con la cantidad de agua necesaria, ésta puede no cumplir con ciertas condiciones que permitan un uso adecuado. Es diferente un agua para uso y consumo humano de la que se utilizará para riego, o la destinada al cultivo de organismos acuáticos, generación de energía eléctrica o para uso industrial. El problema en algunas zonas es que la misma agua se aplica a cualquier uso, sin tener en cuenta su calidad, lo que provoca serios problemas. Los relacionados con aspectos de salud son de suma importancia, pero también lo son los que están provocando cambios, en su mayoría irreversibles, en los ecosistemas del planeta.
Cuando se hace referencia a la calidad del agua es necesario puntualizar qué tipo de sustancia contiene, ya sea suspendida o disuelta (sales, metales, hidrocarburos, plaguicidas, etc.), o bien de qué organismo (virus, bacterias, parásitos, etc.) se trata y en qué concentración o cantidad se encuentra, para entender la alteración del agua o del sistema acuático y qué tan seria, reversible o irreversible es.

En zonas urbanas existen diversas fuentes contaminantes que alteran la calidad del agua de los cuerpos superficiales como son los lagos y ríos, los cuales acarrean sustancias y organismos hacia las lagunas y zonas costeras. Pero, aun cuando no los vemos, también estamos contaminando los sistemas de agua subterránea con una gran variedad de compuestos y de organismos que son liberados en la superficie y migran o se desplazan hacia abajo hasta llegar a los acuíferos.

Los compuestos o contaminantes pueden incorporarse a los cuerpos de agua en forma puntual, esto es, en un sólo lugar, o bien de manera difusa, abarcando toda una región. Por lo general, en un sólo sistema de almacenamiento de agua, como un lago, por ejemplo, se dan varios tipos de contaminación.

Las zonas rurales agrícolas en la cuales se utilizan fertilizantes y plaguicidas son ejemplos de contaminación de tipo no puntual o difusa, que produce problemas en amplias zonas de riego, en las que se desecha el agua que contiene esos compuestos. Lo mismo sucede en la actividad pecuaria, donde se generan una serie de alteraciones por microorganismos que son arrastrados a los cuerpos de agua, contaminándolos.

La mayor demanda de agua se da en las grandes ciudades o megalópolis, en las que el problema de su abasto está ligado a la salud y el bienestar de miles o millones de personas que en ellas habitan y que dependen para vivir de que existan recursos hídricos suficientes en la región.

Crisis del nuevo siglo

El agua utilizable por el ser humano se ha reducido en gran medida, lo que en pleno siglo XXI nos ha llevado a enfrentar una importante crisis mundial en torno al agua. Por ahora los conflictos por el agua se dan sólo entre regiones, por ejemplo, los que existen en la frontera norte de México con los Estados Unidos por el río Bravo y el río Colorado, pero es muy posible que la necesidad de este recurso desencadene en parte las guerras del futuro.

Alrededor de dos millones de toneladas de desechos son arrojados diariamente a los distintos sistemas de almacenamiento de aguas, incluyendo residuos industriales, de fertilizantes y de plaguicidas.

Y nosotros ¿qué podemos hacer para utilizar el agua adecuadamente y cooperar para que esta crisis no continúe y llegue a dimensiones irreversibles?

Los diferentes autores de este número de la revista ¿Cómo ves? intentamos introducir al lector al tema del agua desde diferentes perspectivas. Esperamos con este número convencerlo de la importancia del agua como recurso no renovable y de la necesidad de que cada uno pongamos nuestro “granito de arena” para usarla de la manera más adecuada y ayudar a su conservación.

Marisa Mazari Hiriart trabaja en el Instituto de Ecología de la UNAM como investigadora titular. Durante los últimos 10 años ha estudiado los problemas del agua en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México.

 




El Maglev japones, el tren bala más rápido del mundo

Imagina un tren cruzando Japón a una velocidad asombrosa. Sus ruedas no llegan a tocar el suelo, en realidad, ¡está flotando!… Esta experiencia, que parece sacada de un sueño, pronto será una realidad gracias a los famosos trenes japoneses Maglev.

Japón ya es conocido por su sistema de trenes bala, extendido por todo el país y operativo desde 1964. El shinkansen, actualmente el tren más rápido del mundo cederá su puesto al Maglev, cuando este medio de transporte sea una realidad en unos pocos años.

Cómo funciona el Maglev

El SC Maglev o tren magnético superconductor, ha sido desarrollado por la Central Japan Railway Company y por el Railway Technical Research Institute desde la década de los 70. Su funcionamiento se basa en el principio de repulsión magnética, capaz de crear un potente campo magnético que actúe entre los coches del tren y la propia vía. La palabra maglev, de hecho, es la combinación de dos palabras: “magnético” y “levitación”. Esta levitación magnética, o lo que es lo mismo, que el tren flote en el aire, se consigue por un sistema de suspensión electrodinámica conocido como EDS.

Los raíles contienen dos sets de bobinas de metal cruzadas en forma de “ocho” que crean un modelo electromagnético. El tren, por su parte, lleva unos imanes superconductores llamados “bogies”. Cuando está parado, el tren descansa sobre unas ruedas de caucho.

Al comenzar el movimiento, el tren avanza lentamente sobre ellas haciendo posible que los imanes situados bajo el tren interactúen con los de la vía. Una vez que el tren alcanza los 150 kilómetros por hora (93 millas/hora), la fuerza magnética creada es lo suficientemente potente para elevar el tren 10 centímetros (4 pulgadas) del suelo, eliminando la fricción y permitiendo incrementar la velocidad.

La misma fuerza magnética que eleva el tren hace que avance y se mantenga centrado sin salirse de la vía, lo que hace que viajar en él resulte muy suave y excepcionalmente seguro.

Velocidad máxima del Maglev 2018

En abril de 2015 un tren superconductor Maglev tripulado rompió los dos records de velocidad existentes de vehículos sobre raíles. El tren fue cronometrado y alcanzo los 603 kilómetros por hora (375 millas/hora). Esta es una velocidad muy superior a la de los trenes Maglev que ya funcionan en Shanghai, China y Korea del Sur y que corren entre las 268 y las 311 millas/hora y las 68  millas respectivamente.

El tren Maglev también superó el record previo de velocidad del Shinkansen en las pruebas realizadas en las vías de Miyazaki. La mayoría de los shinkasen operan con velocidades que rondan los 500 km/hora (200 – 274 millas/hora). Con las nuevas tecnologías que se están desarrollando y aplicando, probablemente los trenes futuros alcanzarán velocidades aún superiores.

¿Sabías que…? En sus 60 años de funcionamiento, las líneas de trenes de alta velocidad de Japón han tenido cero accidentes mortales, convirtiendo a estos trenes en uno de los transportes más seguros del mundo. El servicio del Maglev pretende mantener este record.

El futuro de los trenes de alta velocidad

El Maglev japonés puede mantener sus actuales records mundiales pero hay que tener en cuenta que le saldrán competidores. El primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha propuesto vender esta avanzada tecnología a Estados Unidos para construir una línea Maglev que una Nueva York y Washington.

También hay planes para poner en marcha una línea que vaya de Los Ángeles hasta San Francisco, California, y que tal vez alcance velocidades superiores a los 700 km/h.