Villa Educación

Miércoles 23 de mayo de 2018


¿POR QUÉ SOÑAMOS?

Se cuenta que Bram Stoker soñó su Drácula, lo mismo que Mary Shelley su Frankenstein, Robert Louis Stevenson sus Jekyll y Hyde, e incluso Paul McCartney su Yesterday. Y pese a todas las reflexiones, teorías y experimentos sobre una cuestión que ha fascinado al ser humano desde siempre, la respuesta corta a la pregunta “¿por qué soñamos?” hoy continúa siendo ésta: no lo sabemos. “¡Ojalá lo supiéramos!”, dice a OpenMind Ursula Voss, neuropsicóloga de la Universidad Goethe de Fráncfort (Alemania).

En el siglo XXI ya no creemos, como en la antigüedad, que los sueños tengan un carácter sobrenatural. Pero curiosamente y a pesar de toda la ciencia acumulada, cuesta desterrar su interpretación profética: un estudio de 2009 descubrió que muchos participantes en una encuesta tenderían a cancelar un vuelo si la noche anterior soñaban que el avión se estrellaba.

Dado el carácter intenso y a veces extraño de la experiencia onírica, es natural que el ser humano haya perseguido desde antiguo explicar los sueños. Esta búsqueda encontró su primer análisis científico a finales del siglo XIX gracias a Sigmund Freud. La interpretación de los sueños (1899) es un best-seller histórico en el que muchos lectores han buscado explicación simbólica a sus sueños y pesadillas. Pero el texto del psicoanalista austríaco no es un diccionario de traducción, sino la prolija discusión de la tesis según la cual los sueños son manifestaciones de deseos del subconsciente; una idea ya apuntada siglos antes por Aristóteles y Platón.

LOS SUEÑOS APARECEN EN LA FASE REM

La influencia del trabajo de Freud se prolongó durante buena parte del siglo XX. Sin embargo, ya en su época existía otra corriente, integrada por autores médicos, que buscaban una interpretación de los sueños más biológica que psicológica. En los años 50 se descubrió que los sueños aparecían vinculados a una fase caracterizada por una gran actividad cerebral y movimientos oculares rápidos (MOR o REM en inglés). El avance de las neurociencias permitió abordar el estudio de los sueños desde un enfoque más orgánico, y en 1977 los psiquiatras de la Universidad de Harvard Allan Hobson y Robert McCarley propusieron una teoría neurobiológica de los sueños llamada hipótesis de activación-síntesis.

Los sueños aparecen en la fase REM, caracterizada por una gran actividad cerebral.

Hobson y McCarley describieron los sueños como una consecuencia de la activación espontánea durante la fase REM de una región primitiva del cerebro, el tronco encefálico. Cuando la corteza cerebral, donde reside el pensamiento superior, recibe esa especie de ruido neuronal aleatorio, trata de convertirlo en algo que tenga sentido, y lo hace tirando de nuestro archivo personal de imágenes y experiencias. Es en este proceso de “síntesis” cuando aparece la narrativa del sueño; pero como en el proceso nuestra mente baraja ese archivo dependiendo de esas ráfagas inconexas, los resultados pueden ser aberrantes. En la teoría de activación-síntesis, este es el origen de ese carácter a veces estrafalario y absurdo de nuestras aventuras oníricas.

Pero el modelo de Hobson y McCarley ni mucho menos zanjó la cuestión; descubrimientos posteriores han aportado nuevos datos que dificultan el encaje de todas las piezas. Hoy sabemos que otros mamíferos, aves y reptiles comparten con nosotros la fase REM, pero también que nuestros sueños no están confinados únicamente a esta etapa. Y que los sueños no suelen estar tan dominados por el surrealismo como creemos: según el investigador G. William Domhoff, de la Universidad de California en Santa Cruz (EEUU), la conclusión de más de cinco décadas de registro de sueños es que nuestro mundo onírico se parece más a la vida cotidiana que al País de las Maravillas de Alicia, y que guarda cierta regularidad y coherencia, incluso con nuestros pensamientos durante el día.

Los sueños participan en la consolidación de la memoria

Por otra parte, las investigaciones revelan que los sueños participan en la consolidación de la memoria, transfiriendo lo aprendido desde el hipocampo a la corteza cerebral y relacionándolo con nuestro catálogo de emociones. Estas observaciones cuadrarían con la idea de que los sueños puedan tener una función biológica adaptativa; tradicionalmente se ha contemplado la capacidad de soñar como un mecanismo de higiene psicológica, necesario para mantener una mente sana. Pero a juicio de Domhoff, este esquema se tambalea por dos hechos: los sueños no aparecen en su forma adulta completa hasta el final de la infancia, y existe incluso un pequeño porcentaje de adultos que nunca sueñan.

En el siglo XXI ya no creemos, como en la antigüedad, que los sueños tengan un carácter sobrenatural.

Así pues, ¿tienen los sueños una función, o no la tienen? ¿Tienen un significado, o no lo tienen? ¿Hay alguna manera de conciliar los extremos opuestos de Freud y Hobson-McCarley? Los investigadores tratan de encajar todas las piezas en el mismo puzle, una tarea difícil: tal vez no haya una verdadera función biológica imprescindible en el hecho de soñar. Y aunque quizá los sueños generalmente no escondan mensajes intencionados de nuestro subconsciente como Freud defendía, probablemente tampoco sean como el ruido de disparos al azar: “No creo que esté justificado decir que los sueños se basan en ruido cerebral aleatorio”, dice Voss.

Según la neuropsicóloga, que ha dirigido investigaciones en colaboración con Hobson, los sueños pueden ser un subproducto de una especie de actualización nocturna del cerebro, cuando la entrada de información desde el exterior es mínima. Cuando el cerebro trata de interpretar esta actividad, no lo hace como quien busca dragones en las formas de las nubes, sino que “formamos asociaciones entre información vieja y nueva, lo ligamos a las emociones y lo almacenamos en imágenes visuales”, prosigue. De este modo, los sueños acaban teniendo un cierto significado psicológico relacionado con nuestras motivaciones y preocupaciones, nuestro sello personal: “es algo así como emoción comprendida”, añade Voss; “no lleva un mensaje, pero nos ayuda a ser introspectivos”.

Con todo, Voss aclara que por el momento este modelo es sólo una propuesta, “aún no demostrada científicamente”. “Pero estoy segura de que varios laboratorios están persiguiendo ideas muy similares”, concluye.

Por Javier Yanes






ESPINTRÓNICA: HACIA DISPOSITIVOS ELECTRÓNICOS MÁS EFICIENTES

(Agencia Informativa Conacyt). ¿Cómo crear teléfonos móviles y computadoras que intercambien información más ágilmente? ¿Cómo almacenar mayores cantidades de información en dispositivos más compactos? ¿Cómo diseñar aparatos electrónicos que consuman menos energía?

Investigadores de todo el mundo buscan las respuestas a estas preguntas a través de un campo tecnológico emergente: la espintrónica.

Mientras que los dispositivos electrónicos convencionales están construidos de componentes desarrollados a partir de la carga eléctrica, la espintrónica se propone fabricar nuevos componentes que permitan manipular el espín electrónico, una propiedad intrínseca de los electrones.

Sin embargo, los dispositivos espintrónicos solo se han fabricado en laboratorios de investigación, por lo que aún no son accesibles comercialmente. Para ello, es necesario el desarrollo de nuevos materiales con propiedades ferromagnéticas y bajo este objetivo trabajan especialistas del Centro de Nanociencias y Nanotecnología (Cnyn) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), campus Ensenada.

El doctor Manuel Herrera Zaldívar, investigador del Cnyn, colabora con un grupo de científicos que estudian el ferromagnetismo en semiconductores magnéticos diluidos (DMS, por sus siglas en inglés), materiales que eventualmente formarán parte de dispositivos espintrónicos, por ejemplo, una válvula espín o transistores de espín polarizado.

¿Qué son los semiconductores magnéticos diluidos?

Los semiconductores son elementos con una conductividad eléctrica superior a la de los aislantes e inferior a la de los conductores; son materiales utilizados para la fabricación de dispositivos como el transistor, base de los microprocesadores actuales.

Cuando el sistema de un transistor se apaga, toda la información almacenada se pierde, por ello el consumo de energía es muy elevado, señala el artículo "Semiconductores magnéticos diluidos: materiales para la espintrónica", publicado en 2007 por investigadores del Instituto de Magnetismo Aplicado (IMA) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Los autores mencionan que la ventaja de los materiales magnéticos es que la información, una vez grabada, se almacena durante años, por lo que el consumo de energía es mínimo.






¿ES EL AGUA UNA MERCANCÍA O UN PATRIMONIO?

(Agencia Informativa Conacyt).- De acuerdo con María Luisa Torregrosa y Armentia, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y coordinadora de la Red de Agua de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), se pierde alrededor de cincuenta por ciento del agua que reciben siete de cada diez hogares mexicanos.

Las principales causas de estas pérdidas son fugas, mala infraestructura o tomas clandestinas, y la inequidad en la distribución junto con la demanda del recurso que incrementa proporcionalmente el crecimiento de la población, provocaría una crisis de abastecimiento para los próximos veinte años, donde las poblaciones marginadas serían las más afectadas.

Tan solo en México, las entidades que presentan el menor porcentaje de acceso al agua entubada son Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Veracruz y Puebla; mientras que los estados con mayor acceso son Aguascalientes, Colima, Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, la especialista mencionó que el papel de la ciencia y tecnología en la problemática del abastecimiento y acceso al agua es importante pero no son los únicos involucrados, debido a que el tema también está ligado estrechamente con los aspectos sociales, económicos, políticos y culturales de las sociedades, es necesario el trabajo interdisciplinario para su solución.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua), a través de su informe Estadísticas del agua en México. Edición 2016, señaló que, en 2015, 95.7 por ciento de la cobertura de agua nacional perteneció a las zonas urbanas y 81.6 por ciento, a las zonas rurales.

Desde la perspectiva social en que trabaja el tema del agua, María Luisa Torregrosa consideró que la problemática en México es seria, pues su distribución es inequitativa y no todos los municipios tienen la posibilidad de recibir el recurso a través del sistema de tuberías. Sin embargo, la población mexicana tiene acceso al agua potable a través de agua entubada, pozo comunitario o particular y por medio del acarreo de llave comunitaria.

“En términos poblacionales, México cuenta con más de dos mil 400 municipios y abastecer de agua bajo la lógica de instalación de tuberías y sistemas centralizados a comunidades con amplia dispersión geográfica sería un gran error”.

Por esta razón, estima que en veinte años alrededor de cinco mil millones de personas vivirán en zonas urbanas, lo que repercute en una creciente demanda de los servicios de agua y saneamiento y, en consecuencia, habrá una fuerte presión sobre el agua.

“La escasez de agua afecta a más de cuarenta por ciento de la población mundial y, sin duda, irá en aumento, pues no solo la demanda del agua va a la par del crecimiento poblacional, también le añadimos el factor cambio climático, las zonas áridas crecerán y la disponibilidad de agua será menor”.

México y el mundo

Alrededor de once por ciento de la población mundial vive en zonas pobres o asentamientos dispersos alrededor de las ciudades, hecho que reta a las organizaciones gubernamentales a proporcionar suficiente agua y saneamiento.

En este sentido, la especialista señaló que en América Latina existen países que tienen un menor producto interno bruto (PIB) que México; sin embargo, hay una mejor cobertura de agua y saneamiento, como Uruguay, Chile o Argentina, y esto se debe a que poseen sistemas de distribución de agua más equitativos que México.

“Los antagonismos que se viven en el país en cuanto a la distribución del agua agravan el problema, y en una misma ciudad no existe la misma distribución a colonias de escasos recursos como en las colonias de mayor nivel económico; el acceso, la distribución y la disponibilidad son inequitativos”.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que 700 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua limpia para cubrir necesidades básicas y 27 por ciento de los habitantes de países en desarrollo no tiene acceso a agua corriente en casa.

Además, está demostrado que los problemas de agua de las ciudades del mundo son manejables, pues la mayor parte del acervo teórico, así como la experiencia y la tecnología, se encuentra disponible.

El derecho al agua

María Luisa Torregrosa explicó que es necesario entender el servicio del agua como un servicio público, comunitario, social, donde se vea este recurso como patrimonio de la biósfera y un derecho humano y no como una mercancía.

“El problema es que a pesar de todas las inversiones que se han hecho y de las intenciones de resolver el problema, todavía tenemos faltantes muy grandes”.

Bajo este contexto, orienta a que la comunidad científica diseñe metodologías de diagnóstico multidimensionales para resolver los problemas del agua y saneamiento y poner este conocimiento a disposición de las autoridades correspondientes.

Con esta iniciativa tendrían elementos para contribuir en la preservación basados en la organización social y la cooperación solidaria de la población, valores que la especialista consideró fundamentales para el manejo sustentable del agua.

“Si seguimos con el escenario inicial, nuestro futuro no será el mejor. Como científicos y ciudadanos tenemos que exigir la construcción de espacios de transparencia, proponer y decir en el ámbito académico cuáles son las soluciones que vemos, cómo lograr situaciones experimentales en condiciones reales con enfoques multidimensionales y tenemos que lograr financiamiento para este tipo de experiencias”, finalizó.








LO QUE NECESITAN SABER LOS PADRES PARA SER COMPETENTES

Sobre las figuras parentales recae la responsabilidad de promover el desarrollo óptimo de los niños dentro de un ambiente seguro que los proteja de riesgos; los padres son los responsables de inculcar valores, actitudes y comportamientos que consideran adecuados para favorecer el desarrollo sano de sus hijos. A través de ellos los niños aprenderán a afrontar retos, asumir responsabilidades y a relacionarse con su entorno.

Dada la variedad y cambios de costumbres, prácticas de cuidado y crianza, así como la diversidad de entornos y otras influencias, definir cuáles características requiere tener una madre o padre competente es una tarea compleja que estará permeada por la educación y cultura.

Diversos modelos consideran que los tres factores determinantes a considerar con respecto a las competencias parentales son:

Características de los padres

Características del niño

Fuentes de soporte y estrés que tienen en su entorno

Es importante resaltar que estos factores interactúan entre sí, son dinámicos y cambian de acuerdo al contexto, las circunstancias y al ciclo de vida de los miembros de la familia, pues no solo cambian los niños, sino también sus padres. Así, un niño de dos años no requiere de los mismos cuidados y atenciones que un adolescente; una familia que vive en el campo no vive las mismas circunstancias que la que vive en la ciudad; se requieren diferentes habilidades para educar a un niño que habita con uno de sus padres que a otro que está acompañado por padres y abuelos.

Ya que los comportamientos y las habilidades que los padres requieren cambian a lo largo del tiempo, diversos investigadores han propuesto estudiar las competencias parentales a partir de las funciones clave que los cuidadores tienen con sus hijos. Entre estas funciones se encuentran:

  • Cubrir las necesidades que aseguren la supervivencia, promuevan el bienestar físico, emocional y social del niño y lo protejan de la enfermedad, el daño, los accidentes y el abuso.
  • Establecer y hacer cumplir límites apropiados dentro de un contexto de calidez y sensibilidad, que les permita a los niños internalizar los mensajes que están detrás de las medidas disciplinarias.
  • Favorecer experiencias estimulantes y afectivas que favorezcan el aprendizaje, la comprensión de la realidad y que promuevan el potencial de los niños en sus diversos dominios.
  • Crear un clima afectivo de escucha mutua, respeto, empatía, congruencia y apoyo emocional manteniendo la jerarquía como padres para brindar seguridad a los niños.
  • Asegurar la correcta socialización de los niños en diferentes espacios, de modo que puedan establecer relaciones asertivas con su entorno físico y social.

Para cumplir estas funciones es importante que los padres sepan cómo reconocer y cubrir de la mejor manera las necesidades evolutivas y educativas de los niños, que logren identificar las fuentes que les pueden causar daño y que reconozcan lo qué pueden hacer para desarrollar el potencial de los niños, ofreciéndoles soporte y retos adecuados a su edad y capacidades. También es necesario que cuenten con la motivación para proteger a los niños, sabiendo que esta tarea implica esfuerzo, tiempo y dedicación e incluso el sacrificio de algunas necesidades personales.

La capacidad de adaptación y de solución de problemas, también son aspectos clave para poder interactuar de manera flexible y afectuosa con los niños, para enfrentar las situaciones que puedan presentarse a lo largo del ciclo vital de la familia y para reconocer el efecto de sus acciones en la reacción del niño y ajustar las mismas de acuerdo con la situación.

Los padres también necesitan contar con los recursos personales, sociales y económicos suficientes para obtener el máximo provecho de las oportunidades y apoyos que les ofrece el entorno y así afrontar los retos que se presenten en éste.

Finalmente, no hay que olvidar que la relación entre padres e hijos es una de las más duraderas y trascendentales en la vida. A través de esta relación, los niños descubren que son personas únicas, que merecen ser amados, que tienen la capacidad de disfrutar y trasformar su vida. Más allá de todas las responsabilidades que involucra la paternidad, tener un hijo es una gran experiencia de amor y crecimiento, es la posibilidad de enriquecer con nuestra existencia la vida de la persona amada y ser enriquecidos con el amor de un hijo.






¡FELIZ DÍA DEL MAESTRO!

Celebración del centenario.

La iniciativa fue aprobada en 1917 y presentada por los diputados Benito Ramírez y Enrique Viesca, quienes propusieron al presidente Venustiano Carranza fuera establecido el 15 de mayo como día dedicado a los maestros, siendo decreto presidencial celebrar esta fecha como el día del maestro, conmemorándose por primera vez en México en 1918.

 “El trabajo de un maestro necesita de esfuerzo, paciencia, dedicación, compromiso y responsabilidad para poder educar, formar y orientar a sus alumnos”,  Anónimo.