Villa Educación

Jueves 15 de noviembre de 2018


LA NOCHE DE LAS ESTRELLAS

la Noche de las Estrellas nace en 2009 a nivel internacional, cuando investigadores del Instituto de Astronomía preparaban las actividades para celebrar lo que se le llamó el Año Internacional de la Astronomía.

 

“En 2009 se cumplieron 400 años de que Galileo Galilei por primera vez dirigió un telescopio hacia las estrellas. En este sentido, el Instituto de Astronomía comenzó a preparar eventos multitudinarios pensando en toda la gente interesada en ver a través de un telescopio”.

 

Aunado a ello, el evento de divulgación de la ciencia más grande e importante de Iberoamérica fue inspirado por la Nuit des Étoiles, que se creó en Francia en 1991 y unió el trabajo y talento de astrónomos profesionales y aficionados.

El Instituto de Astronomía de la UNAM, institución donde nació hace 10 años esta celebración, es el encargado de organizarla, con el objetivo de divulgar entre los visitantes la importancia de la observación astronómica y el entendimiento del universo.

Brenda Carolina Arias Martín, coordinadora del Departamento de Comunicación de la Ciencia en el Instituto de Astronomía de la UNAM, dijo que el evento suma más de 100 sedes en toda la república mexicana.

 

“El objetivo es compartir de una manera lúdica y divertida el conocimiento. La divulgación científica es una extraordinaria ventana para dar a conocer lo que se hace en México, y la fascinación por la astronomía hace que haya una gran participación en todas las actividades de la Noche de las Estrellas”.

 

Con charlas, observación con telescopios, talleres, experimentos, planetarios, exposiciones con realidad virtual y aumentada, entre otras actividades, la fiesta hará que profesionales, estudiantes y voluntarios dediquen su día a la divulgación de la ciencia.

Sigue este link para encontrar las sedes en los estados:

http://www.nochedelasestrellas.org.mx/sedes.php






PLANETARIOS, AVENTURA DEL CONOCIMIENTO

Ciudad de México. 8 de noviembre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt). En esa primera visita surgió un encuentro inesperado. Karla Peregrina nunca había visitado un planetario e imaginaba que se trataba de una pantalla gigante que proyectaba el universo. Fue tal su asombro que, al oscurecer el recinto, se descubrió inmersa en el cielo nocturno.

“Nunca imaginé esa cúpula envolvente, con un proyector optomecánico que para mí tenía la forma de una joya. Una filigrana donde salían luces y operaba de una forma extraña y espectacular”, relató la maestra Karla Peregrina Oropeza, directora de Ka'Yok',planetario de Cancún, y actual presidenta de la Asociación Mexicana de Planetarios A.C. (AMPAC).

A la pequeña Milagros Varguez le ocurrió lo mismo. Teniendo nueve años, esbozaba el universo en hojas de papel y saltó emocionada cuando visitó con sus padres el planetario Luis Enrique Erro del Instituto Politécnico Nacional (IPN). 

Quedó maravillada al ver un show en vivo de la bóveda celeste, ilustrando con exactitud los movimientos diurnos, anuales y fenómenos astronómicos estacionales. El asombro que sintió lo conservaría en la memoria por siempre.

Milagros Varguez Ramírez ahora es directora de Cha'an Ka'an, planetario de Cozumel, y directora de importantes producciones audiovisuales para planetarios, en donde recrea imaginarios de la niñez.

La maestra Karla Peregrina está convencida que los planetarios son recintos de ciencia donde pueden gestarse científicos, pues tener de cerca el universo inspira vocaciones, siendo un lugar ideal para soñar con otros mundos.

 

Curiosidad por el cielo

“Los planetarios optomecánicos son muy hermosos y de gran importancia histórica. Gracias a la digitalización hay un potencial mayor que no solo se limita a las proyecciones de la bóveda celeste, sino que exploramos temas de otras disciplinas”, comentó el ingeniero químico Julien Potier, director del Planetario y Observatorio Dra. Silvia Torres Castilleja del Museo Descubre de Aguascalientes, y vicepresidente de la AMPAC.

En México, el primer planetario fue inaugurado el 2 de marzo de 1959, en el marco del 57 aniversario de la Sociedad Astronómica de México (SAM). Este planetario optomecánico fue nombrado Valente Souza y García de Quevedo en honor de su principal promotor.

Los planetarios optomecánicos eran simuladores de estrellas a base de puntos luminosos de colores. Sus proyectores tenían forma de esferas con un gran número de lentes y lámparas que proyectaban esos pequeños puntos sobre la cúpula.

Los agujeros imitaban la posición de las estrellas en el cielo, relató el ingeniero Eduardo Piña Mendoza, jefe del Planetario José de la Herrán de Universum, Museo de las Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En la actualidad, dicho planetario histórico continúa en restauración con el fin de ser modernizado con un sistema digital. La actualización en los planetarios provoca que pasen por diferentes formas de operar, siendo la penúltima generación de planetarios con proyectores optomecánicos, indicó la maestra Karla Peregrina. 

Por su parte, el maestro Antonio Romero Hernández, coordinador del Planetario Luis Enrique Erro del Instituto Politécnico Nacional (IPN), relató que el planetario que coordina fue inaugurado en 1967 y es el primer planetario de México abierto al público.

En su origen tenía una disposición central donde se mostraban los planetas por medio de lámparas en un sistema mecánico en la bóveda celeste del domo.

“Hoy en día, los planetarios tienen esa misma bóveda con una pantalla y por medio de dispositivos de proyección se puede mostrar una imagen del espacio directamente en el domo”, señaló.

 

Recinto de maravillas

En aquel planetario, la bóveda celeste estaba ilustrada sobre la superficie interior de una cúpula semiesférica. Las imágenes eran producto de un proyector ubicado en el centro de una sala.

El pequeño Julien Potier quedó impresionado mientras estaba sentado en esas butacas del auditorio, apreciando con maravilla la proyección. Sentía que estaba en un viaje espacial.

“Lo maravilloso fue la sensación de inmersión, fue como ir al cine pero diferente, donde estás dentro de la imagen. Me hizo soñar, literalmente”, expresó emocionado Julien Potier, quien visitó por primera vez en su infancia el planetario en Cité des Sciences (Ciudad de las Ciencias) en La Villette, ubicado en París, Francia. 

Un planetario es capaz de proyectar un conjunto de coordenadas para localizar objetos, figuras de animales y otras formas asociadas con las constelaciones y fenómenos atmosféricos.

Con los sistemas actuales, llegan a proyectarse en la cúpula más de 16 millones de pixeles en toda la superficie, siendo necesario el uso de simuladores especializados para mostrar efectos animados de la posición de las estrellas, nebulosas, planetas rotantes, sistemas estelares múltiples y galaxias.

Asimismo, Antonio Romero Hernández, coordinador del planetario Luis Enrique Erro del IPN, y el astrónomo Wilber Chicana Nuncebay indicaron que los planetarios son esenciales para fomentar una cultura científica y tecnológica.

 “Parte del reto de los planetarios es demostrar a los investigadores que el domo es un instrumento perfecto para exponer los resultados de sus investigaciones. No se debe ver únicamente como un lugar para distraerse o aprender”, indicó Wilber Chicana Nuncebay, astrónomo del IPN.

 

Tipos de planetarios y tecnologías

En la actualidad, es sustancial representar un firmamento impecable e imperturbable debido a las luces y las sombras, por tal razón el sistema de proyección es de vital importancia para los planetarios actuales.

“Los planetarios tienen acceso a una tecnología poderosa como son los proyectores láser. Nuestro Domo Digital en Papalote tiene servidores de cómputo con una capacidad alta de procesamiento para que no solo se puedan proyectar las estrellas sino en tiempo real hacer animaciones, poner ventanas explicativas, interactuando con el público”, exclamó el ingeniero Jorge Hernández, coordinador del Domo Digital de Papalote Museo del Niño.

Algunos de estos servidores funcionan por sistemas de cómputo para domo, y los más populares en la industria son Sky-Skan, Zeiss, Goto, Konica-Minolta, Digitalis Education y Digistar, comentó Antonio Romero, coordinador del planetario Luis Ernesto Erro del IPN.

“También deben tenerse en cuenta aspectos intrínsecos como el de los asientos, la acústica, la perspectiva visual, para que haya una correcta visualización y sean muy cómodos”, indicó.

En México, de los 42 planetarios registrados, 17 utilizan el sistema Digistar, de la empresa de origen estadounidense Evans & Sutherland. Las innovaciones en cada una de las versiones del sistema Digistar van desde la visualización hasta la factibilidad en la operación.

 

Sistemas enlazados de planetarios

La Asociación Mexicana de Planetarios fue creada en 1980, y agrupa a todos los planetarios de la república mexicana, con la finalidad de establecer relaciones interinstitucionales de colaboración para fortalecer el trabajo científico, académico y de divulgación de la ciencia.

Asimismo, gestiona recursos para apoyar a otros planetarios en la capacitación y creación de materiales, indicó la presidenta Karla Peregrina.

El futuro presidente de la asociación y actual vicepresidente, Julien Potier, señaló que una de las principales líneas de acción es compartir material educativo como talleres, museografía y audiovisuales, logrando su difusión en planetarios de todo el país.

De igual forma, la vinculación con asociaciones y planetarios del mundo como la Sociedad Internacional de Planetarios y con el Planetario de la Universidad de Santiago de Chile, es de vital importancia para futuras actividades en conjunto.

Cada final de año, como conclusión del Festival de Planetarios, los miembros de la AMPAC se reúnen en una sesión ordinaria, en la cual discuten puntos en común y la manera de trabajar en coordinación.

“Desde nuestra administración estamos trabajando en la comunicación que antes no existía. Hemos hecho mecanismos de comunicación y creado un archivo de correspondencia. Para mí, es muy importante la historia de una organización”, indicó Karla Peregrina.

 

Viaje a las estrellas

Las estrellas en un planetario no son una simple reproducción de las originales, sino que inspiran, apasionan y animan a conocer más de cerca la ciencia. Sus principales objetivos son la divulgación de la astronomía y otras ciencias afines.

La doctora Milagros Varguez señaló que los planetarios son excepcionales instrumentos de transmisión del conocimiento como primer contacto con el mundo de la ciencia. En ellos pueden contemplarse infinidad de temas científicos.

“Hay que relacionar directamente los programas educativos para abordar temas específicos en los planetarios. Por ejemplo, revisar todo lo que se hace a nivel primaria y en función de eso diseñar un programa para domo donde se vean todos los conceptos, de manera que los niños y sus padres puedan acceder a ese conocimiento de una manera entretenida”, indicó Wilber Chicana, astrónomo del IPN.

En la ciudad, tener la oportunidad de contemplar un cielo nocturno sin contaminación atmosférica o lumínica es casi imposible en una ciudad como en la que vivimos. Los planetarios nos ofrecen la posibilidad de contemplar los fenómenos estelares y maravillarnos con ellos.










MITLA, EL CULTO PREHISPÁNICO A LOS MUERTOS

Villa de Mitla, Oaxaca. 1 de noviembre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt). El Día de Muertos es una de las celebraciones prehispánicas más importantes de México que resistió la Conquista, los siglos y se mantiene en la actualidad, pese a la globalización.

En Oaxaca, el festejo inicia días antes, con las compras en los mercados de frutas de la temporada: guayaba, mandarina, nuez, cacahuate; las flores de cempaxúchitl y la borla roja; los chiles secos y especias para el mole que deberá ser preparado con guajolote.

Todo tendrá que estar listo antes del 1 de noviembre, ese mismo mes en que los antepasados zapotecas recibían la visita de sus familiares muertos, asegura el arqueólogo Leobardo Daniel Pacheco Arias, director de la zona arqueológica de Mitla.

A lo largo de Mesoamérica, el culto a los muertos fue fundamental, inclusive se crearon ciudades sagradas para la veneración, entre ellas Mitla, un centro ceremonial enclavado en las faldas de la Sierra Norte de Oaxaca, habitado por la más alta jerarquía religiosa zapoteca que resguardaba los “bultos sagrados” o quiña de los gobernantes de la nación zapoteca.

En las crónicas españolas se establece una comparación entre Mitla y el Vaticano, apunta el director de la zona prehispánica bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y agrega que el esplendor de esta ciudad se registró a partir de 1200 y hasta la llegada de los europeos.

Mitla es una palabra formada por dos vocablos náhuatl: miqui que significa muerte y tlan, lugar. Su nombre en zapoteco es Lyobaa, cuya traducción es “lugar de tumbas”.

A este sitio acudían los zapotecos de distintos pueblos de la Sierra Norte, Macuilxóchitl, Ocotlán y Zaachila, esta última ciudad concentró el poder político de esa nación tras la caída de Monte Albán, apunta Pacheco Arias.

El complejo también era visitado por el pueblo, debido a su importancia comercial y la existencia de un gran mercado, mientras que los gobernantes o coquis llegaban para consultar al “Huiatao” (el que lo ve todo) y que los españoles interpretaron en sus crónicas como “el sumo pontífice”, es decir, la cabeza religiosa zapoteca.

La importancia de Mitla se ve reflejada hasta la actualidad, puesto que conserva la grandeza arquitectónica que la convierte en única, al contar con mosaicos de grecas. Este pueblo tuvo un desarrollo previo de al menos ocho mil años, y su máxima expresión fue Lyobaa, explica el arqueólogo.

Y es que en las cuevas cercanas a este complejo fueron encontradas las semillas de calabaza domesticada más antiguas del mundo y de teocintle (el abuelo del maíz) más añejas de América.

En la belleza de sus palacios adornados con mosaicos de grecas, habitaba el “Huiatao” y otros sacerdotes de menor jerarquía: “copa pitao”, “hueza yeche” y los aprendices o vigañas, todos ellos adoradores de Pitao Bezelao (dios de la muerte) y Xonaxi Quecuya (esposa de Pitao Bezelao y diosa de la muerte).

El antropólogo Leobardo Pacheco afirma que la importancia de Mitla se ve reflejada hasta la actualidad, puesto que conserva la grandeza arquitectónica que la convierte en única.

La religión mesoamericana contemplaba —contrario a la concepción cristiana— que la esencia de las personas llegaba al lugar en el que se encontraban las deidades o al inframundo, no por la manera en que habían vivido, sino por las circunstancias en que morían: los hombres que perecían en la guerra y las mujeres que fallecían al dar a luz iban directo con Pitao Copiycha, el dios solar, mientras que el resto, hacia el inframundo (gabila).

La tradición de honrar a los muertos persiste en la actualidad, con el uso de algunos simbolismos en la tradición culinaria, como los guajolotes —animales domésticos que eran utilizados desde la antigüedad para ritos ceremoniales— para preparar el mole que se ofrenda en los altares.

Para los zapotecos, el culto a los muertos fue tan importante que, inclusive, cuando la situación con los españoles se tornó violenta, extrajeron los bultos sagrados (quiña) de las tumbas de Mitla y los resguardaron en lo que en la actualidad se conoce como la “Cueva del diablo”, en inmediaciones de Mitla.

Y es que los restos de los gobernantes eran tan importantes porque se creía —y de esta forma se legitimaban— que, durante su vida, mantenían una comunicación con las deidades y a la vez con sus antepasados, por lo que sus restos debían venerarse y mantenerse vigentes, asegura el antropólogo Leobardo Pacheco Arias.

Aun en la actualidad, algunas comunidades de la Sierra Norte de Oaxaca creen que sus ancestros regresan a sus poblaciones de origen para visitar a sus familiares viajando en la espalda de un chapulín desde Mitla.

La historia de este centro ceremonial sagrado de los zapotecos fue registrada por los españoles, quienes en un intento por acabar con las creencias de este pueblo, construyeron sobre su palacio principal una iglesia, y no fue hasta el gobierno de Porfirio Díaz (hacia 1901), cuando el arqueólogo Leopoldo Batres realizó los primeros esfuerzos por explorar y conservar este sitio.

Pese a los intentos de acabar con el culto a la muerte por parte de los españoles, la celebración continúa hasta nuestros días y mantiene símbolos esenciales de la época prehispánica, generando pertenencia e identidad.






¿QUÉ COMEMOS LOS MEXICANOS?

Ciudad de México. 1 de noviembre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt). Santiago tiene 35 años y aunque todavía es joven, la bajísima calidad de su alimentación —inherente a su vida sedentaria— ha mermado su salud física y emocional.

Este joven ingeniero en sistemas, que desde hace más de siete años trabaja en una compañía internacional de consultoría en la Ciudad de México, percibe un salario decoroso; sin embargo, por la naturaleza demandante de su trabajo, apenas se da 30 minutos para salir a comer en las cercanías de su oficina, casi siempre en puestos callejeros.

Tacos, quesadillas, tortas, pambazos y hamburguesas forman parte de su dieta habitual, lo que sea para mitigar el hambre. Sin embargo, ese tipo de comida alta en grasas, azúcares, sales y condimentos no cumple con el valor nutricional mínimo que el cuerpo humano requiere, y son fuente de problemas de salud a largo plazo como obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

El problema de Santiago es común en millones de personas alrededor de los principales centros urbanos del país: la falta de acceso a una alimentación de calidad, es decir, platillos balanceados que estén a su alcance en todos los sentidos.

La disponibilidad y accesibilidad de los alimentos, horarios de trabajo, organización del tiempo son algunos de los factores que intervienen en el proceso de alimentación de los mexicanos.

Miriam Bertrán.

El alimento que abunda en la mesa del mexicano es el maíz y se consume en forma de tortillas, por lo que la estructura de las comidas esenciales tiene este elemento.

La alimentación diaria en México se conforma de tres comidas: desayuno, comida y cena. El desayuno generalmente se compone de huevo, cereal, leche, pan, queso y fruta.

A mediodía se come sopa, arroz o pasta, carne con salsa picante, tortillas, frijoles, agua de sabor o refresco. Por la noche, se acostumbra el pan y la leche.

Según el artículo “Acercamiento antropológico de la alimentación y salud en México” de la doctora Miriam Bertran Vilà, la carne más común en el platillo del mexicano es el pollo, aunque también son muy populares los guisados con carne de puerco.

 

La vitamina T de cada día

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, la doctora Bertran Vilà aseguró que la comida mexicana no es mala, el problema es la cantidad y la forma en cómo la consumimos.

A lo largo de los últimos treinta años tenemos acceso a más alimentos, por lo que su consumo tiene el componente de ser un satisfactor, las personas quieren llenar un vacío de satisfacción a través de sus platillos favoritos. 

“La comida es un placer, por lo que las personas se permiten comer lo que les guste más y no siempre lo que les nutra. Esto se debe, en parte, a que hay pocos elementos satisfactorios en la vida diaria de las personas”, explicó la investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En el mismo sentido, aseguró que es un problema relacionado a las condiciones y calidad de vida, es decir, mientras estas no se mejoren no podrá haber un cambio sustancial en la alimentación.

Además, mencionó que la alimentación no se aísla del resto del mercado y este cada vez es más grande, entonces la sociedad tiende a ser más consumista.

 

Dime cuánto ganas y te diré qué comes…

El ingreso es, sin duda, uno de los factores preponderantes a la hora de decidir cómo alimentarse. Las carnes más magras­ —por ejemplo— son más baratas que las que no lo son, pero también son mucho menos nutritivas.

Los consumidores buscan una relación entre lo que les guste más, lo que sea más barato y lo que les llene más, dejando de lado el factor de la nutrición.

Paloma Villagómez Ornelas, doctoranda por El Colegio de México en ciencias sociales con especialidad en sociología, ha dedicado su investigación a la pobreza, desigualdad y alimentación.

“La sociología de la alimentación es un campo que estudia la alimentación no solo como una necesidad biológica y fisiológica, es decir, reconoce todos sus elementos socioculturales”, explicó en entrevista con la Agencia Informativa Conacyt.

La investigadora acotó que hay una diferenciación muy importante en México con respecto a la dieta según el estrato social, por lo que los hábitos alimenticios varían según el ingreso.

En general, tiene que ver con la cantidad pero también con la calidad de los alimentos que consumen. Los estratos sociales con mayores ingresos tienen dietas mejor balanceadas. Esto no significa que dejen de comer alimentos no recomendables.

“Conforme el ingreso disminuye, la alimentación se va centrando en alimentos con poco aporte nutricional y más densidad calórica porque estos son más baratos. En general, las dietas de las personas con bajos ingresos son voluminosas porque tiene que rendir con menos dinero”, agregó.

El ingreso es una de las variables que determina la cantidad y calidad de la dieta; sin embargo, no es el único factor. Otra de las variables tiene que ver con fenómenos de segregación espacial.

Este es uno de los principales problemas que viven cientos de miles de personas en áreas rurales en las que su ingreso es bajo y además hay poca disponibilidad de alimentos, dado que la cadena de distribución comercial no los alcanza.

Otro de los argumentos es la falta de cultura alimentaria; no obstante, las investigaciones más recientes, asentó Villagómez Ornelas, han refutado esa hipótesis, debido a que han demostrado que la mayoría de la gente de los estratos sociales más bajos sabe que algunos de los alimentos que consume no son de los más recomendables, pero aun así los consume porque es para lo que le alcanza.

“En mi propia investigación, he observado que las familias con pocos recursos tienen claro que deberían de comer frutas y verduras, y que no hay que comer tantas carnes rojas o beber tanto refresco”, explicó quien fue becaria del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

 

La doble carga mexicana

La seguridad alimentaria en México es una meta que aún está lejos de concretarse, ya que es un problema que el país arrastró en todo el siglo XX hasta la actualidad. El caso mexicano es particular porque viven dos caras del problema paralelamente: la desnutrición y la obesidad.

En concreto, según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), 18 por ciento de los mexicanos vive en pobreza alimentaria.

De acuerdo con el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la pobreza alimentaria es aquella que incapacita a las personas para obtener una canasta básica alimentaria.

Un artículo de investigación de la doctora Nuria Urquía Fernández, extitular de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), destaca que la disponibilidad energética en México es tres mil 145 kilocalorías por persona, este es uno de los índices más elevados del mundo.

En contraparte, existe un problema de malnutrición muy marcado en la población infantil, los datos refieren que 14 niños de cada 100 tienen problemas de desnutrición, señala el texto.