Villa Educación

Martes 21 de mayo de 2019


WEREQUE, LA PLANTA MEXICANA QUE PODRÍA ACABAR CON EL CÁNCER

Por Redacción

Ciudad de México. 14 de mayo de 2019 (Ciencia MX). El mexicano Max Vidal Gutiérrez, estudiante de doctorado en la Universidade Estadual Paulista, en Brasil, desarrolla dos fitofármacos con la planta Ibervillea sonorae, mejor conocida como wereque o guareque, que gracias a su actividad antitumoral podría convertirse en una opción eficaz en el tratamiento del cáncer.

Esta planta es popular en el norte del país, principalmente en Sonora y Sinaloa, en donde ha sido usada tradicionalmente por las comunidades Mayo, Opata, Seri y Yaqui para tratar padecimientos de la piel.

Vidal Gutiérrez, quien es egresado de Universidad de Sonora (Unison), explicó que su investigación comenzó luego de conocer los resultados obtenidos por el docente Heriberto Torres Moreno, sobre moléculas presentes en la raíz de la planta con potencial actividad antitumoral, las cuales pueden ser utilizadas como marcadores en la elaboración de fitofármacos.

Detalló que hay dos etapas de gran importancia en el desarrollo de un fitofármaco: la parte química y la biológica, y que el proyecto comprende la integración de estas dos etapas haciendo uso de herramientas de química analítica, como: HPLC, espectrometría de masas y resonancia magnética nuclear.

Además, reiteró, fueron estudiados los perfiles fitoquímicos de los fitofármacos previamente diseñados para su uso en la investigación contra el cáncer.

Más adelante, cuando se realicen los estudios biológicos, se hará uso de modelos in vitro e in vivo de cáncer, para determinar la actividad antitumoral de estos dos fitofármacos, subrayó.

Las etapas química y biológica de esta investigación se encuentran respaldadas por los prestigiados investigadores Wagner Vilegas, de la Universidade Estadual Paulista y Ramón E. Robles Zepeda, de la Universidad de Sonora, resaltó Vidal Gutiérrez durante una presentación que ofreció en el marco del Seminario del Departamento de Ciencias Químico Biológicas y Agropecuarias, de la Unison, unidad Caborca.

 

Impulsan vocaciones científicas

Heriberto Torres Moreno, Julio César López Romero y Efraín Lugo Sepúlveda, docentes del campus Caborca y coordinadores del seminario, coincidieron que uno de los objetivos de esta actividad es estimular a los estudiantes de licenciatura a participar en proyectos de investigación.

“Se pretende divulgar la existencia de otras áreas de estudio donde puedan aplicar los conocimientos obtenidos en la carrera, pero sobre todo dejar claro que el programa de licenciatura en el que se encuentran, les dará las herramientas necesarias para poder realizar una carrera en el área de la investigación”, indicó Torres Moreno.

Los egresados poseen los conocimientos necesarios para cursar posgrados en áreas como Materiales, química, química orgánica, bioquímica, ciencias Químico-biológicas, ciencias de la salud y ciencias farmacéuticas, entre otras, agregó.

Explicó también que en el departamento de Ciencias Químico-Biológicas y Agropecuarias del campus Caborca se están desarrollando proyectos en conjunto con la Universidade Estadual Paulista, trabajo colaborativo que ha permitido la obtención de buenos resultados y la integración de estudiantes y profesores a estos proyectos.

“Queda siempre la invitación de nuestros docentes a participar en los proyectos de investigación, así como también a continuar asistiendo a nuestras sesiones semanales del Seminario”, concluyó.




LA LUNA DE HOY




MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA (1753-1811)

Miguel Hidalgo y Costilla fue un insurgente y sacerdote mexicano. Nació el 8 de mayo de 1753 en la hacienda de San Diego de Corralejo, Pénjamo, Guanajuato. Cursó estudios en el Colegio de San Nicolás, Valladolid (actual Morelia), del que llegó a ser rector.

En 1778, fue ordenado sacerdote y en 1803 se hizo cargo de la parroquia de Dolores, Guanajuato. Se preocupó por mejorar las condiciones de sus feligreses, casi todos indígenas, enseñándoles a cultivar viñedos, la cría de abejas y a dirigir pequeñas industrias de loza y ladrillos.

En 1809 se unió a una sociedad secreta formada en Valladolid, cuyo fin era reunir un congreso para gobernar la Nueva España en nombre del rey Fernando VII, preso de Napoleón y, en su caso, obtener la independencia del país.

Descubiertos los conjurados, la insurrección se trasladó a Querétaro donde se reunió con Ignacio Allende. El 16 de septiembre de 1810, llevando como estandarte a la virgen de Guadalupe, lanzó el llamado grito de Dolores que inició la gesta independentista y, acompañado de Allende, consiguió reunir un ejército formado por más de cuarenta mil personas. Tomaron Guanajuato y Guadalajara, sin embargo, decidieron no ocupar la ciudad de México.

El 11 de enero de 1811, Hidalgo fue derrotado cerca de Guadalajara por las fuerzas realistas. Escapó hacia el norte, pero fue capturado y condenado a muerte. Su cabeza, junto a la de Allende y a la de otros insurgentes, se exhibió como escarmiento en la alhóndiga de Granaditas de Guanajuato.

Tras el establecimiento de la República Mexicana, en 1824, se le reconoció como primer insurgente y Padre de la Patria. En su honor, un estado de la República y la ciudad de Dolores, llevan su nombre. El 16 de septiembre, día en que proclamó su rebelión, se celebra el Día de la Independencia en México.




LA LUNA DE HOY

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5 DE MAYO DE 1862, LA BATALLA POR LA DIGNIDAD.

Por: Bernardo Ibarrola

Al mediodía del 5 de mayo de 1862 las tres baterías de cañones de la fuerza expedicionaria francesa abrieron fuego contra los fortines de Loreto y Guadalupe, dos antiguas edificaciones religiosas a las que se habían agregado obras de defensa durante la guerra de Independencia para proteger a la ciudad de Puebla de las fuerzas insurgentes. El plan de ataque del ejército comandado por el general Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez, era simplísimo: tomar a sangre y fuego estas fortificaciones erigidas en el cerro Acueyametepec o de Loreto y Guadalupe, único punto desde el que se podía oponer alguna resistencia; una vez logrado esto, ocupar la capital de Puebla, desde donde se prepararía la campaña definitiva sobre la ciudad de México, y así concluir la operación lo antes posible.

La batalla que comenzaba parecía un simple trámite. Nueve días atrás, en su último reporte antes de abandonar Orizaba, el conde de Lorencez había planteado así las cosas a Édouard Thouvenel, ministro de asuntos extranjeros de su país:

 

Tenemos sobre los mexicanos tal superioridad de raza, de organización, de disciplina, de moralidad y de elevación de sentimientos, que suplico a Vuestra Excelencia se sirva decir al Emperador, que desde ahora, a la cabeza de sus seis mil hombres, soy dueño de México.

 

Los atacantes

Los cálculos franceses para las operaciones bélicas en México se hicieron bajo el supuesto de que se sumarían a las fuerzas interventoras grandes contingentes de militares mexicanos. Por ello, para su aventura en América Napoleón III no destinó cientos de miles de hombres –como había hecho unos años atrás en el mar Negro– ni grandes flotillas para bloquear puertos, tomar el control de rutas comerciales y transportar, completos, cuerpos de ejército, como en las operaciones en Indochina iniciadas dos años antes. Parecía tratarse, más bien, de una operación limitada en la que la acción de un pequeño contingente podría tener consecuencias enormes, como había ocurrido en China en 1858, donde ocho mil franceses derrotaron a más de cuarenta mil soldados nativos.

Sus experiencias anteriores, sumadas a un exacerbado racismo y la ignorancia que éste genera, explican la forma de pensar del conde de Lorencez. Pero, por otra parte, el jefe de la expedición tenía buenas razones para confiar en el poder de sus fuerzas. Los seis mil hombres que había puesto a su disposición el “emperador de los franceses” formaban parte de un sólido y experimentado ejército permanente y eran comandados por oficiales egresados de las escuelas militares más reputadas del mundo. Ninguno de estos hombres estaba en las filas en contra de su voluntad; tanto los soldados europeos que integraban el 99º Regimiento de Infantería de Línea y el 1º Batallón de Cazadores a Pie, como los norafricanos del 2º Regimiento de Zuavos y el 2º Escuadrón de Cazadores de África, se habían alistado voluntariamente y recibían un salario que se pagaba puntualmente. Esa era también la situación de los recién creados Batallón de Fusileros de Marina y Regimiento de Infantería de Marina. Aunque sujetos a una durísima disciplina militar, estos soldados eran, en cierta forma, empleados del ordenado, complejo y poderoso Estado francés.

Las fuerzas expedicionarias estaban equipadas como las mejores del mundo. Sus dieciocho piezas de artillería, aunque todavía eran de carga por la boca (o avancarga), poseían dos innovaciones incorporadas hacía menos de una década: el ánima rayada del cañón y proyectiles ojivales con una guía para ésta, que aumentaba la precisión del tiro y el alcance a cerca de tres kilómetros. Por su parte, los soldados estaban armados con el fusil de infantería modelo 1857 de 17.8 mm, la última versión –también la más sofisticada y eficaz– de arma individual de avancarga y munición en cartucho de papel.

 

Los defensores

A las nueve de la mañana del 5 de mayo de 1862, una de las piezas de artillería instaladas en el fuerte de Guadalupe disparó una salva, señal convenida para prevenir de la presencia del enemigo en la zona. De inmediato, las campanas de la catedral de Puebla comenzaron a tocar a rebato para que tanto las unidades militares como la población civil hicieran los últimos preparativos de guerra.

Una hora después el general Ignacio Zaragoza, comandante en jefe del Cuerpo de Ejército de Oriente, al observar que la mayor parte de las tropas enemigas se dirigían a los fuertes de Loreto y Guadalupe, concentró ahí el grueso de sus fuerzas. Además de la Segunda División (1 200 soldados a pie o de infantería) comandada por el general Miguel Negrete –emplazada en el cerro desde el día anterior–, colocó ahí la brigada del general Felipe Berriozábal (1 082 infantes) y puso en la falda noroccidental del cerro la columna de 550 soldados a caballo –conocidos como “dragones” o “lanceros”– bajo las órdenes del general Antonio Álvarez para que cargara contra el enemigo cuando fuera oportuno. Poco después envió al mismo sitio una parte de la Brigada Lamadrid (1 020 soldados), mientras que la otra se quedaba con la Brigada Díaz (mil hombres) en el llano que hay entre el cerro de Loreto y Guadalupe y las lomas de Tepoxuchil, entonces en el lindero oriental de la capital poblana.

¿Un ejército nacional?

Para el mediodía, cuando comenzó el fuego de artillería francés, los cerca de cinco mil soldados mexicanos estaban ubicados donde lo dispuso su jefe y parecían razonablemente disciplinados. Los civiles estaban encerrados en sus casas o habían buscado refugio en otras poblaciones. La ciudad, el estado de Puebla... todo el país había sido puesto en estado de sitio para enfrentar a los invasores y expulsarlos del territorio nacional. Sin embargo, creer que éste era un ejército nacional es un error de apreciación e interpretación que se ha repetido durante 150 años.

La fuerza que estaba a punto de batirse contra los franceses, el Cuerpo de Ejército de Oriente comandado por Zaragoza, era una confederación de fuerzas militares regionales, la primera que tuvo una victoria sobre un ejército extranjero. El hecho de que esta fuerza militar haya podido estar donde estaba al mediodía del 5 de mayo de 1862 es acaso más notable y extraordinario que la derrota que habría de infringir a los invasores franceses en la batalla que ocurrió en las horas siguientes.

En diciembre de 1860 los liberales terminaron con la capacidad del bando conservador para controlar partes significativas del territorio nacional, pero no lo derrotaron definitivamente. Transformadas en unidades guerrilleras, sus fuerzas hostilizaban intermitentemente e impedían que el gobierno tomara el control del territorio y pudiera, en suma, gobernar. A partir de abril de 1862, tras la retirada de los contingentes españoles y británicos, cuando comenzó formalmente la invasión francesa, los prohombres conservadores en el exilio regresaron e intentaron restablecer su gobierno, mientras que las guerrillas de esa facción intensificaban sus acciones: Juan Vicario en las montañas de Guerrero, Tomás Mejía en la Sierra Gorda de Querétaro, Manuel Lozada en el cantón de Tepic, etcétera.

Durante la Guerra de Reforma la lealtad de jefes militares, caciques regionales y gobernadores podía mutar en cualquier momento de un bando a otro. Por eso, desde que se anunció la llegada de la flota tripartita (Inglaterra, España y Francia), el gobierno encabezado por Benito Juárez elaboró una argumentación de soberanía y defensa de la nación por encima de ideologías y cuentas pendientes. Antes de la ley del 25 de enero de 1862, que permitía juzgar como traidores a la patria y ejecutar a quienes ayudaran a los extranjeros, se promulgó una de amnistía para que los antiguos enemigos pudieran acercarse al gobierno liberal y cooperar en la causa común de la defensa del país. Ese fue el caso de no pocos oficiales conservadores, como el general Miguel Negrete, hombre fuerte de la Sierra Norte de Puebla, a quien se confió nada menos que la defensa de los cerros de Loreto y Guadalupe.

Lo que realmente contaba no eran las disposiciones de carácter nacional que permitían echar mano de fondos públicos para la guerra y poner en las unidades de Guardia Nacional, bajo el control de los gobiernos estatales, a casi cincuenta mil mexicanos, sino las lealtades de los hombres de guerra y gobernadores, así como sus gestos concretos en apoyo del gobierno nacional, aparte de sus posibilidades reales para prestarlo, pues a la extendida y habitual penuria económica se sumaba muchas veces el conflicto con alguna unidad conservadora que impedía el desplazamiento de fuerzas fuera de cada zona.

En muchas partes del país la guerra civil no había terminado. El 4 de mayo, por ejemplo, la brigada del general Antonio Carvajal tuvo que abandonar Puebla para repeler una avanzada conservadora de 1 200 dragones que amenazaban la capital desde Atlixco, al suroeste de la ciudad de Puebla. Evitar que el ataque se realizara por varios puntos y que grandes contingentes de mexicanos reforzaran al cuerpo expedicionario francés fue tan decisivo como reunir a las fuerzas liberales leales y disponibles en el estado. Ésas, aunque importantísimas, no suelen ser tareas de un verdadero ejército nacional.

La batalla

Aproximadamente a las dos de la tarde el conde de Lorencez ordenó el asalto a los fortines de Loreto y Guadalupe pues, contrariamente a lo supuesto por el Estado Mayor francés, había agotado más de la mitad de su parque de municiones sin conseguir que la heterogénea tropa mexicana –reclutada a la fuerza en muchas ocasiones, sin uniforme y en algunos casos casi desnuda; armada según su lugar de procedencia con fusiles y mosquetones más o menos obsoletos y en casos extremos solo con armas blancas; mal alimentada y casi nunca pagada– se dispersara despavorida, pues había resistido el bombardeo en sus puestos. Aunque muy pocos de sus oficiales habían pasado por las aulas del Colegio Militar –en los periodos que estuvo abierto–, todos contaban con una intensa experiencia en operaciones de guerra y conocían muy bien a los hombres bajo su mando, pues provenían de las mismas regiones y aun de los mismos poblados.

Hasta entonces, los veintidós viejos cañones de las fuerzas mexicanas no habían entrado en acción, pues el enemigo se había mantenido fuera de su limitado alcance, pero una vez que éste se lanzó en dos columnas –una de zuavos y otra de infantes de marina, 1 200 hombres en total– al asalto de los fortines, algún daño pudieron infringirles, aunque su rechazo fue obra, sobre todo, de las unidades de Guardia Nacional de Tetela de Ocampo y Zacapoaxtla (Negrete), y de Veracruz y Toluca (Berriozábal).

Al constatar la inesperada cantidad de bajas y el hecho de que, a pesar del fuego artillero inicial, no se había podido abrir ninguna vía en los muros de las fortalezas ni instalar una sola de las escaleras improvisadas en éstos, Lorencez decidió replegar sus fuerzas, reorganizarlas y lanzar un segundo ataque con casi 1 800 hombres en tres columnas, pero concentrando sus esfuerzos en el fortín más débil, el de Guadalupe. Mientras que la primera columna buscaba tomar el baluarte norte del fortín, la segunda intentaría rodearlo para atacarlo por su parte más desprotegida. Nuevamente, las fuerzas del Estado de México, apoyadas en esta ocasión por los Cazadores de Morelia, repelieron el ataque y el Batallón Reforma, de la Brigada Lamadrid, que se había quedado en el llano, contuvo el avance de la columna que quería rodear el cerro, la cual acabó por dispersarse en su ladera oriental. La tercera columna, que intentaba avanzar por el llano e iniciar el ataque por la ladera sur del cerro, fue contenida por los rifleros de San Luis y los cuerpos oaxaqueños de Guardia Nacional, comandados por el entonces coronel Porfirio Díaz.

Por fin, una de las escaleras improvisadas consiguió colgarse de los muros de Guadalupe, pero los soldados que lograron escalar fueron eliminados pocos metros después de iniciar su marcha por el terraplén del fortín, víctimas de las líneas de defensa establecidas en torno de la iglesia. Del otro lado del cerro, junto al fortín de Loreto, las unidades a caballo del general Álvarez recibieron la orden de cargar por el flanco derecho de la columna que seguía desgastándose por el baluarte norte. En el llano, las fuerzas de Díaz, tras contener a los Cazadores de África, consiguieron hacerlos recular e iniciaron su persecución hasta las cercanías de la Hacienda de Rentería, utilizada como cuartel por los franceses la mañana de ese día. Una fuerte lluvia que dificultaba aún más las tentativas de ascenso por el cerro, acabó de hacer fracasar los afanes franceses, cuyo cuartel general ordenó la retirada.

Aunque las unidades al mando de Díaz y Álvarez intentaron continuar la persecución de los franceses, la disminución de luz debido a la hora, acelerada por las nubes de lluvia, obligó a ambas fuerzas a concluir las operaciones. Los franceses consideraron reagruparse y lanzar un tercer ataque. Poco antes de las seis de la tarde, Zaragoza envió a la capital del país uno de los telegramas más célebres de la historia de México, en el que informaba sobre la victoria: “Calculo la pérdida del enemigo [...] en 600 o 700 entre muertos y heridos; 400 habremos tenido nosotros”, decía en el fragmento final. En su parte oficial firmado el 9 de mayo, Zaragoza, el general texano de 33 años que nunca en su vida puso un pie en una escuela militar, resumía lo ocurrido con sencillez y precisión: “El ejército francés se ha batido con mucha bizarría: su general en jefe se ha portado con torpeza en su ataque”.

Los siguientes días estuvieron marcados más que por la victoria mexicana en la batalla, por las características reales de las agrupaciones militares que se enfrentaron: la fuerza expedicionaria se replegó ordenadamente por el camino de Veracruz y no dejó heridos ni muertos sin enterrar, ni armas o municiones abandonadas. El Cuerpo de Ejército de Oriente, por su parte, no pudo iniciar una contraofensiva porque no contaba con fuerzas suficientes para proteger Puebla de otro posible ataque conservador por el sur y porque era mucho más fácil mantener el orden y la disciplina del abigarrado conjunto de fuerzas regionales si se le tenía más o menos encerrado en una ciudad. Estas características marcarían la lógica de los acontecimientos por venir: la nueva y frustrada defensa de Puebla un año después, en un sitio de varias semanas de duración, el dominio de las fuerzas conservadoras y de intervención, la resistencia inverosímil de los liberales y la refundación de la República cinco años después de su primera victoria nacional.




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LA LUNA DE HOY

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INNOVACIÓN Y METODOLOGÍAS EDUCATIVAS

Haremos una descripción de la forma en que puede afectar la innovación educativa a los diferentes tipos de metodologías educativas.

Las metodologías educativas suelen girar alrededor de las teorías del aprendizaje (basadas en la psicopedagogía) como son el conductismo, cognitivismo, constructivismo y últimamente el conectivismo. Cada paradigma tiene sus procesos, actividades y métodos de actuación.

El método de clasificación está basado en lo que día a día hacemos en nuestras aulas, laboratorios y despachos. Hay metodologías que utilizamos a diario, otras las utilizamos excepcionalmente y otras sencillamente no las utilizamos (porque requieren mucho esfuerzo, no las conocemos o simplemente no queremos usarlas).

 

1.- METODOLOGÍAS EDUCATIVAS UTILIZADAS HABITUALMENTE

Son las que utilizamos de forma mayoritaria en la formación (primaria, secundaria, bachiller, universidad,…); estas son las más conocidas y habituales:

Clases magistrales.  La teoría de toda la vida; basta con un gis y el pizarrón, aunque también se utilizan presentaciones por computadora, videos y el pizarrón electrónico (última tecnología disponible, muy eficaz por cierto, sobre todo cuando está a nuestro alcance.).

Clases prácticas. La mayoría de las veces es una clase teórica; pero en lugar de transmitir conceptos abstractos se resuelve un problema; es decir, desde el punto de vista metodológico es idéntica a las clases magistrales.

Clases de Laboratorio. Se suelen utilizar en materias más técnicas y los alumnos manejan dispositivos donde se comprueba la validez de las teorías. Desde el punto de vista metodológico requiere la adquisición de determinadas habilidades prácticas.

Tutorías. Se suelen utilizar las tutorías denominadas reactivas (el profesor responde a una demanda de información del alumno); es un instrumento muy potente, pero desgraciadamente poco y mal utilizado.

Evaluación. Se suele utilizar la modalidad de evaluación sumativa (la utilizada para evaluar los conocimientos adquiridos) y obtener una calificación. Actualmente, y de forma oficial, se utiliza la evaluación continua, aunque en muchos casos no se utiliza correctamente.

Planificación. Se suele hacer al inicio del curso, básicamente son guías donde el alumno puede conocer con anticipación los objetivos de la asignatura, el programa, el método de evaluación, la carga docente, actividades, condiciones, ….

Trabajos individuales y en grupo de tipo caja negra. Son trabajos que el profesor define el tema y alcance; los alumnos lo hacen por su cuenta y una vez finalizado se le presenta al profesor.

 

¿Cómo puede ayudar la innovación educativa a estas metodologías?, la mayoría de las personas aplican innovación educativa para sustituir estas metodologías; sin embargo, la innovación educativa se debe utilizar PARA MEJORARLAS NO PARA SUSTITUIRLAS, por ejemplo, si el objetivo de la clase magistral es transmitir unos conceptos para que los alumnos los asimilen, la innovación educativa debe ayudar a transmitir esos conceptos y a que los alumnos los adquieran con menos esfuerzo.

En este caso la innovación educativa produce un cambio, no metodológico, pero sí de eficacia.

 

2.- METODOLOGÍAS EDUCATIVAS CONOCIDAS POR EL PROFESORADO, PERO NO UTILIZADAS.

Son metodologías que cualquier docente conoce, pero que normalmente no se aplican porque el esfuerzo que requieren es muy alto. Suelen estar relacionadas con los paradigmas basados en el aprendizaje.

Evaluación diagnóstica. Es la evaluación que se realiza para conocer las condiciones de las que parte cada alumno; es muy eficaz, ya que permite conocer lo que el alumno sabe, lo que no sabe y lo que cree saber.

Evaluación por evidencias. Es el futuro, de la misma forma que al navegar por Internet se deja “evidencias” de todo lo que se ha realizado, el aprendizaje basado en TIC deja todo tipo de evidencias. Si a esto le unimos las evidencias que puede dejar el alumnado al realizar formación continua, entonces tenemos un proceso riguroso y preciso para realizar evaluación.

Evaluación formativa. Se emplea para ayudar al alumno con su proceso de formación; se trata de comprobar el aprendizaje para, en caso de que no vaya como debiera, tomar acciones correctoras.

Formación personalizada. Se trata de adaptar los recursos y estrategias formativas a las condiciones personales de cada alumno. Su realización es complicada por el esfuerzo y recursos requeridos. Sin embargo, en la actualidad existen TIC que pueden facilitar dicha labor. Se puede adaptar la formación, por ejemplo, al ritmo de aprendizaje, a los conocimientos previos, al resultado de ciertas actividades e incluso al perfil de cada estudiante.

Trabajos individuales y grupales tipo caja blanca. Son trabajos en los que el profesor participa como miembro del equipo de trabajo; básicamente hace unas veces de director (las menos) y otras de asesor del grupo.

 

¿Cómo puede ayudar la innovación educativa en este tipo de metodologías? Este tipo de metodologías son conocidas por todos, están muy relacionadas con el paradigma centrado en el alumno; pero tienen un gran problema: “el esfuerzo para realizarlas”, se imaginan el tener  que hacer una evaluación diagnóstica a cada alumno, una planificación personalizada, una evaluación formativa, re-planificar y participar en cada trabajo en grupos. Imposible dirán.

Muchas personas piensan que la innovación educativa se basa, precisamente en introducir estas metodologías en la formación; sin embargo, El objetivo de la innovación educativa en este tipo de metodología es reducir el esfuerzo para implantarlas, dicho de otra forma, poder utilizarlas sin aumentar el esfuerzo actual.

 

3.- METODOLOGÍAS EDUCATIVAS DESCONOCIDAS.

Se suele creer que en este grupo de metodologías se engloban las correspondientes a los últimos avances, esto es así, pero también hay otras “muy antiguas” pero nada conocidas.

Tutoría proactiva. Se basa en anticiparse a la demanda de información por parte del alumno; es una metodología altamente eficaz, ya que el objetivo es resolver la duda en el momento en que se produce (realmente antes de que se produzca).

Trabajo cooperativo. Se basa en aprovechar los recursos creados por los propios alumnos y profesores. Se confunde bastante con el trabajo en grupo, pero no tiene nada que ver; básicamente actúa como una cooperativa donde todos sus miembros son constructores y beneficiarios de la cooperación.

Ciclo de Kolb. Esta metodología se basa en la acción como efecto transformador del conocimiento; entre acción y acción se relaciona el resultado con los conocimientos abstractos. Es una metodología muy eficaz para asignaturas en las que se quiera enfocar hacia la adquisición de habilidades y capacidades.

Inteligencia Colectiva. El planteamiento es gestionar el conocimiento que produce el grupo (por ejemplo, en una clase) de tal forma que se sumen conocimientos. El resultado de los conocimientos del grupo se denomina inteligencia colectiva y se puede aplicar para mejorar el aprendizaje individual.

 

Estas metodologías se suelen asociar a paradigmas basados en el aprendizaje, pero también al enfoque basado en la práctica. ¿Cómo puede ayudar la innovación educativa a estas metodologías? Básicamente a plantear las asignaturas de una forma completamente distinta.

Las innovaciones más fáciles de conseguir son las que afectan a las metodologías que más se utilizan y pienso que es un buen comienzo, ya que no requieren que se cambie el planteamiento de las asignaturas; sobre este tipo de innovaciones es fácil realizar “políticas educativas”.

Las innovaciones sobre las metodologías poco utilizadas pero conocidas, requieren unas herramientas tecnológicas concretas; por tanto, hay que formar al profesorado en habilidades.

Finalmente, las innovaciones sobre las metodologías no conocidas, requieren una capacitación distinta y lamentablemente en algunas asignaturas no se pueden llevar a cabo.




LA LUNA DE HOY

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Distancia Sol: 150,402,512.34 km




¿QUÉ ES UN AGUJERO NEGRO?

Los agujeros negros son objetos extremadamente compactos que alguna vez fueron estrellas masivas y colapsaron debido a su propia gravedad. Como consecuencia de ello, los agujeros negros son muy densos. Si no fuera por los efectos que los agujeros negros producen sobre los objetos que están alrededor de ellos, no nos sería posible detectarlos.

Un agujero negro es un objeto celeste que posee una masa extremadamente importante en un volumen muy pequeño. Como si la Tierra estuviera comprimida en un dedal o el sol únicamente midiera 6 km de diámetro, explicó Guy Perrin, astrónomo del Observatorio de París-PSL.

Los agujeros negros, imaginados a inicios del siglo XX por el físico Albert Einstein y teorizados por su colega Stephen Hawking en los años 70 a partir de la radiación que emiten, son una masiva concentración de materia comprimida en un área pequeña que genera un campo gravitatorio que engulle todo lo que le rodea, incluida la luz.

Esta es la imagen de un agujero negro que se ha presentado en los días recientes y que ha causado un gran revuelo, considerando que para lograrla se requieren de una increíble cantidad de datos y la conjugación de imágenes de los 8 observatorios más importantes del planeta, de los cuales uno de ellos se encuentra ubicado en la Sierra Negra al Sureste de la ciudad de Puebla y por supuesto de un complejo algoritmo matemático diseñado por una joven científica del MIT. Katie Bouman.

Esta imagen fue presentada en Bruselas y simultáneamente en otras importantes ciudades del mundo, explicando que la imagen es en realidad un rompecabezas formado por varias imágenes generadas a través de ondas de radio por el proyecto “Telescopio del Horizonte de Sucesos” (EHT).

Explicaron que se trata de el agujero negro supermasivo ubicado en el centro de la galaxia M87, localizada a 53.3 millones de años luz de la Tierra, al que los científicos hacen referencia como “estrella M87”.

“Lo que vemos en la foto es la silueta, la sombra, el perfil,… es como una especie de halo, el agujero negro atrapa y desvía luz. Todo lo que haya brillante detrás del agujero negro lo vemos en el borde y por eso se ve brillante”, es la explicación dada por el científico español Eduardo Ríos, Coordinador del Departamento de Radio Astronomía/Inferometría de muy larga base del Instituto Max Planck de Bonn (Alemania).

Un agujero negro tiene un poderoso campo gravitacional que atrapa a todo lo que está cerca de él. Los científicos creen que algunas galaxias tienen grandes agujeros negros en su centro que liberan enormes cantidades de energía y que producen eventos energéticos espectaculares dentro de estas galaxias. Creen además que el combustible de los agujeros negros podría estar formado por el gas, las estrellas y el polvo que son atrapados por el agujero. El gas que es atrapado por el agujero negro cae dentro del mismo siguiendo órbitas espiraladas como si fuera un remolino. Usando espectroscopía, el Telescopio Espacial Hubble tiene la capacidad de medir la velocidad de este gas mientras gira alrededor de la entrada del agujero. La velocidad con que el gas gira es considerada la firma o la característica del agujero negro. Conociendo la velocidad del gas, se puede calcular la masa del agujero negro. ¡Se ha calculado que un agujero negro en el centro de la galaxia M87 en la constelación de Virgo, la cual está a 53.3 millones de años luz de distancia, tiene una masa igual a 3000 millones de Soles! Una forma aún más efectiva de estudiar los agujeros negros es a través del uso de observaciones en rayos X. Los rayos X tienen la capacidad de penetrar a través del gas y el polvo mejor que la luz visible. Con los datos tomados por observaciones en rayos X y el Telescopio Espacial Hubble, los científicos ahora creen que la presencia de agujeros negros explica muchos de los poderosos eventos cosmológicos que ocurren en el universo.