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Miércoles 20 de febrero de 2019

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MITLA, EL CULTO PREHISPÁNICO A LOS MUERTOS

Villa de Mitla, Oaxaca. 1 de noviembre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt). El Día de Muertos es una de las celebraciones prehispánicas más importantes de México que resistió la Conquista, los siglos y se mantiene en la actualidad, pese a la globalización.

En Oaxaca, el festejo inicia días antes, con las compras en los mercados de frutas de la temporada: guayaba, mandarina, nuez, cacahuate; las flores de cempaxúchitl y la borla roja; los chiles secos y especias para el mole que deberá ser preparado con guajolote.

Todo tendrá que estar listo antes del 1 de noviembre, ese mismo mes en que los antepasados zapotecas recibían la visita de sus familiares muertos, asegura el arqueólogo Leobardo Daniel Pacheco Arias, director de la zona arqueológica de Mitla.

A lo largo de Mesoamérica, el culto a los muertos fue fundamental, inclusive se crearon ciudades sagradas para la veneración, entre ellas Mitla, un centro ceremonial enclavado en las faldas de la Sierra Norte de Oaxaca, habitado por la más alta jerarquía religiosa zapoteca que resguardaba los “bultos sagrados” o quiña de los gobernantes de la nación zapoteca.

En las crónicas españolas se establece una comparación entre Mitla y el Vaticano, apunta el director de la zona prehispánica bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y agrega que el esplendor de esta ciudad se registró a partir de 1200 y hasta la llegada de los europeos.

Mitla es una palabra formada por dos vocablos náhuatl: miqui que significa muerte y tlan, lugar. Su nombre en zapoteco es Lyobaa, cuya traducción es “lugar de tumbas”.

A este sitio acudían los zapotecos de distintos pueblos de la Sierra Norte, Macuilxóchitl, Ocotlán y Zaachila, esta última ciudad concentró el poder político de esa nación tras la caída de Monte Albán, apunta Pacheco Arias.

El complejo también era visitado por el pueblo, debido a su importancia comercial y la existencia de un gran mercado, mientras que los gobernantes o coquis llegaban para consultar al “Huiatao” (el que lo ve todo) y que los españoles interpretaron en sus crónicas como “el sumo pontífice”, es decir, la cabeza religiosa zapoteca.

La importancia de Mitla se ve reflejada hasta la actualidad, puesto que conserva la grandeza arquitectónica que la convierte en única, al contar con mosaicos de grecas. Este pueblo tuvo un desarrollo previo de al menos ocho mil años, y su máxima expresión fue Lyobaa, explica el arqueólogo.

Y es que en las cuevas cercanas a este complejo fueron encontradas las semillas de calabaza domesticada más antiguas del mundo y de teocintle (el abuelo del maíz) más añejas de América.

En la belleza de sus palacios adornados con mosaicos de grecas, habitaba el “Huiatao” y otros sacerdotes de menor jerarquía: “copa pitao”, “hueza yeche” y los aprendices o vigañas, todos ellos adoradores de Pitao Bezelao (dios de la muerte) y Xonaxi Quecuya (esposa de Pitao Bezelao y diosa de la muerte).

El antropólogo Leobardo Pacheco afirma que la importancia de Mitla se ve reflejada hasta la actualidad, puesto que conserva la grandeza arquitectónica que la convierte en única.

La religión mesoamericana contemplaba —contrario a la concepción cristiana— que la esencia de las personas llegaba al lugar en el que se encontraban las deidades o al inframundo, no por la manera en que habían vivido, sino por las circunstancias en que morían: los hombres que perecían en la guerra y las mujeres que fallecían al dar a luz iban directo con Pitao Copiycha, el dios solar, mientras que el resto, hacia el inframundo (gabila).

La tradición de honrar a los muertos persiste en la actualidad, con el uso de algunos simbolismos en la tradición culinaria, como los guajolotes —animales domésticos que eran utilizados desde la antigüedad para ritos ceremoniales— para preparar el mole que se ofrenda en los altares.

Para los zapotecos, el culto a los muertos fue tan importante que, inclusive, cuando la situación con los españoles se tornó violenta, extrajeron los bultos sagrados (quiña) de las tumbas de Mitla y los resguardaron en lo que en la actualidad se conoce como la “Cueva del diablo”, en inmediaciones de Mitla.

Y es que los restos de los gobernantes eran tan importantes porque se creía —y de esta forma se legitimaban— que, durante su vida, mantenían una comunicación con las deidades y a la vez con sus antepasados, por lo que sus restos debían venerarse y mantenerse vigentes, asegura el antropólogo Leobardo Pacheco Arias.

Aun en la actualidad, algunas comunidades de la Sierra Norte de Oaxaca creen que sus ancestros regresan a sus poblaciones de origen para visitar a sus familiares viajando en la espalda de un chapulín desde Mitla.

La historia de este centro ceremonial sagrado de los zapotecos fue registrada por los españoles, quienes en un intento por acabar con las creencias de este pueblo, construyeron sobre su palacio principal una iglesia, y no fue hasta el gobierno de Porfirio Díaz (hacia 1901), cuando el arqueólogo Leopoldo Batres realizó los primeros esfuerzos por explorar y conservar este sitio.

Pese a los intentos de acabar con el culto a la muerte por parte de los españoles, la celebración continúa hasta nuestros días y mantiene símbolos esenciales de la época prehispánica, generando pertenencia e identidad.




HONGOS COMEDORES DE PLÁSTICO SON LA NUEVA ARMA EN LA LUCHA CONTRA LA BASURA

Un nuevo estudio del Royal Botanic Gardens Kew de Londres afirma que las setas son capaces de acelerar la descomposición de los residuos plásticos.

El hongo aspergillus tubingensis se presentó en el informe State of the World’s Fungi 2018, que también documentó que los hongos son recomendables para producir materiales de construcción sostenibles y capaces de eliminar los contaminantes del suelo y las aguas residuales. Mientras que el plástico generalmente tarda años en degradarse, el hongo, que se descubrió por primera vez creciendo en un vertedero pakistaní en 2017, podría hacer posible descomponer los plásticos en semanas.

El informe de 2018 es el primer lanzamiento de este tipo, que marca su debut con el descubrimiento monumental de que los hongos podrían proporcionar una solución a la creciente crisis de los residuos plásticos. La preocupación global ha estimulado la investigación y la innovación en la industria y la tecnología, pero los botánicos del Reino Unido dicen que la naturaleza ya podría haber dado con la solución al armarse con una defensa biológica contra la plaga plástica con la que está abrumada.

Ya que sus propiedades ayudan a acelerar el deterioro de las moléculas de plástico, el informe anuncia que el aspergillus tubingensis “tiene potencial para convertirse en una de las herramientas que se necesitan desesperadamente para abordar el creciente problema medioambiental de los residuos plásticos“.

Según los científicos, el hongo tiene la capacidad de crecer directamente en la superficie de los plásticos, donde rompe los enlaces químicos entre las moléculas plásticas. Armado con una enzima única, el aspergillus tubingensis es uno de los hongos más interesantes presentados en el trabajo de investigación del equipo.

El informe también confirmó que las variedades de hongos pleurotus ostreatus y trametes versicolor tienen un efecto beneficioso para el suelo y las aguas residuales, ya que eliminan por ejemplo pesticidas tóxicos. La especie trichoderma ha sido identificada como un acelerador para la producción de biocombustibles a través de convertir residuos agrícolas en etanol.

El micelio fúngico también se destaca, especialmente para diseñadores y arquitectos interesados en encontrar sustitutos sostenibles para la espuma de poliestireno, el cuero y varios materiales de construcción.

Tom Prescott, investigador principal de Kew Gardens, afirmó: “El informe sobre el estado de los hongos en el mundo ha revelado lo poco que sabemos y el enorme potencial de los hongos en áreas tan diversas como los biocombustibles, los productos farmacéuticos y los nuevos materiales“.

El informe “El estado de los hongos en el mundo” documenta más de 2,000 nuevas especies encontradas en 2017, identificando características útiles tanto para fines naturales como industriales y citando los obstáculos que encuentran como resultado del cambio climático.

Más de 100 científicos de 18 países colaboraron en el estudio y catalogaron los nuevos hongos para el “fungarium” de Kew Gardens, que alberga más de 1.25 millones de especímenes secos de hongos de todo el planeta.




50 AÑOS DESPUÉS. TESTIMONIOS DEL 68

Por Amapola Nava y Antonio Trejo

Ciudad de México. 1 de octubre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt). Desde la terraza del tercer piso del edificio Chihuahua, Gerardo Estrada Rodríguez escuchaba las intervenciones de sus compañeros en el mitin convocado por el Consejo Nacional de Huelga, la tarde del fatídico 2 de octubre de 1968.

Crédito: Wikimedia Commons.

Estudiante de la entonces Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales, él formaba parte del movimiento estudiantil desde sus inicios. Ese 2 de octubre lo acompañaban su hermano y su novia. Los tres jóvenes estudiantes habían llegado, en automóvil, al mitin en la Plaza de las Tres Culturas, que esta vez carecía de las multitudes que habían distinguido los actos previos del movimiento estudiantil.

Nunca imaginó que esa tarde se escribiría uno de los capítulos más trágicos de la historia contemporánea de México. Un suceso que cambiaría su destino personal y habría de influir en el curso de la vida política del país.

 

“Cuando mi compañero José González Sierra terminó su participación en el mitin, nos pidió bajar porque advirtió que el lugar estaba lleno de guaruras. Siguiendo de inmediato su recomendación, bajamos y nos fuimos a la orilla norte de la explanada, donde había unos astabanderas y desde ahí continuamos escuchando a los otros oradores”.

 

A la intimidante presencia de agentes encubiertos, se sumarían —desde el micrófono— las palabras de los últimos oradores, que aún tuvieron tiempo para advertir a los cinco mil asistentes sobre la amenaza que se gestaba: una columna de tanquetas del mítico Batallón Olimpia avanzaba hacia la plaza.

“Fue entonces cuando vimos un helicóptero que sobrevolaba la plaza y las luces de bengala”. Esa fue la señal para que los soldados del Batallón Olimpia avanzaran hacia una multitud integrada por estudiantes, niños, ancianos…

 

“Como todo el mundo, empezamos a correr cuando escuchamos los disparos, primero hacia el lado oriente, pero vimos una barrera de soldados, nos dio miedo y corrimos hacia la izquierda, donde encontramos otra barrera de soldados que, con una actitud más amigable, nos ordenaban salir de la explanada, nosotros obedecimos, solo para encontrarnos frente a una tercera fila de soldados con una actitud muy hostil”.

Crédito: Wikimedia Commons.

Esto no es un guion cinematográfico

A medio siglo de la represión en Tlatelolco, la narración de Gerardo Estrada sorprende por su nitidez y abundantes detalles que, como pieza de un rompecabezas colectivo, complementa y ratifica los testimonios recreados en películas y libros.

 

“Entramos a uno de los edificios laterales y tocábamos a las puertas de los departamentos, pero nadie nos abría. Hasta el tercer o cuarto piso, pudimos entrar a un departamento, mientras escuchábamos el ruido incesante de las ametralladoras; si usted vio la película Rojo amanecer, entonces sabe de lo que hablo”.

 

La mujer que abrió la puerta de su departamento, con su generosidad les permitió ponerse a salvo durante las siguientes horas. En ese pequeño espacio, los tres estudiantes se encontrarían con otros compañeros que, aterrados, escuchaban los disparos y gritos de la multitud.

 

“La señora fue muy gentil, muy valiente. Siempre lamenté no haberle preguntado su nombre, aunque en ese momento nadie quería identificarse, el temor al régimen represivo nos perseguía”.

 

Como toda buena madre mexicana —recuerda con agradecimiento Gerardo Estrada—, les ofreció a los aterrados estudiantes café y un bolillo “para el susto”.

Hacia las 22:00 horas, los disparos cesaron y el grupo se arriesgó a salir del edificio, pero antes se deshicieron de los objetos que en esas circunstancias resultaban incriminadores: docenas de pines con la imagen del Ché Guevara y volantes del Consejo Nacional de Huelga.

 

“Salimos del edificio y no encontramos a nadie afuera, caminamos hasta la calle de Manuel González donde subimos a un camión de la Línea Peralvillo–Cozumel que nos dejó en el Zócalo”.

 

Un zafarrancho protagonizado por agitadores

La censura impuesta por el régimen en los medios de comunicación resultó eficaz. Los eufemismos oficiales minimizaron la represión en Tlatelolco a un fugaz “zafarrancho” orquestado por agitadores.

 

“En la radio y la televisión salieron algunas imágenes, como en el noticiero de Ignacio Martínez Carpinteiro, que el Estado o la autocensura se encargaron de que no salieran a la luz hasta 20 años más tarde”.

Crédito: Wikimedia Commons.

Aunque estaba a salvo, había un problema: el automóvil familiar, un Borgward 230 —que competía en lujo y comodidad con los Mercedes Benz de la época— había quedado estacionado a unos metros de la explanada.

De traje y corbata, con el cabello corto y una identificación de su anterior empleo en la Farmacia París, se vio obligado al día siguiente a regresar a la Plaza de las Tres Culturas, que parecía un campo de batalla, con tanquetas y soldados apostados aún expectantes.

 

“Yo todavía tuve la osadía de regresar a Tlatelolco el 3 de octubre, le tenía más miedo a mi papá que al ejército”.

 

Con el permiso del militar a cargo de la plaza, pudo recuperar el automóvil de la familia que, vandalizado, reflejaba odio y represión del momento.

“Lo encontré con las cuatro llantas ponchadas, los soldados lo habían rayado seguramente con sus bayonetas: 'El Ejército Mexicano es su padre, pinches estudiantes', en el cofre y las puertas” .

 

Barbarie y cultura

Durante varios días permanecería oculto en el estado de Guerrero, junto con algunos de sus compañeros, hasta que la sed cultural que siempre lo ha distinguido fue más fuerte y regresó a la Ciudad de México.

Y es que los XIX Juegos Olímpicos incluyeron el Programa Cultural México 68, el evento cultural más vasto en la historia olímpica, con 232 conciertos, 143 funciones de ballet, 122 espectáculos teatrales y 73 exposiciones. 

Crédito: Wikimedia Commons.

“México fue el primer país que organizó una olimpiada cultural, entonces venían los mejores espectáculos del mundo. Siempre me ha gustado la música sinfónica, el ballet, la ópera y tenía boletos para ver una de las mejores compañías de danza del mundo en el Palacio de los Deportes. Tenía miedo a la represión, pero no podía perder esos boletos” .




ENTRE "CUELLOS DE BOTELLA" Y "TRENZAS"

Yasmín Ríos Solís, doctora en ciencias de la computación, se dedica a estudiar la optimización de los sistemas que se utilizan en el transporte público, así como en dispositivos de regulación de vehículos, como semáforos automatizados.

Para la investigadora, los ‘cuellos de botella’ ocasionan la ralentización de la circulación vehicular.

 

“Los ‘cuellos de botella’ se hacen por la infraestructura mal planificada, pues ocurren cuando existe un puente grande que luego desemboca en una menor cantidad de carriles, así como la disminución de estos en grandes avenidas. Esto provoca la congestión en las ciudades como Monterrey, debido a la gran cantidad de automóviles”.

 

El término ‘cuello de botella’ procede del sector productivo, donde se denomina al fenómeno que ocurre cuando un elemento o situación disminuye o afecta el proceso de producción de una empresa.

 

“También están las ‘trenzas’, que se dan cuando la gente quiere dar vuelta a la derecha y no lo hace con suficiente tiempo. Simplemente este movimiento, que obstaculiza a los vehículos traseros, genera una congestión. Por eso son importantes los estudios de origen-destino, para tener claro hacia dónde se mueven las personas”.

 

Por este motivo, las ‘trenzas’ ocurren entre automovilistas con distintos destinos, pues mientras unos conductores buscan continuar su camino en línea recta, otros buscan salir de la vialidad por la que se desplazan.

 

Semáforos coordinados, uno de los métodos para descongestionar

 

“Si logras coordinar los semáforos de las calles principales, lo que deberías de encontrarte es una luz verde continua y que gradualmente vaya cambiando, detenerse para dejar pasar a los que cruzan y repetir el proceso”.

 

Sin embargo, la complejidad no radica en programar un semáforo para que reaccione de esta manera, sino que un gran número de estos moderadores deben de estar en capacidad de reaccionar a lo que hace el otro.

 

“Los algoritmos se planean basados en las ‘horas pico’ y el problema es que así se quedan todo el día. Y en la mañana las congestiones se dan de un lado, y en la tarde, del otro. Una, cuando la gente sale de su casa, y la otra, cuando vuelven. Además, si hay situaciones extraordinarias, como el clima o un accidente, requieren que los semáforos sean más reactivos”.

 

Ante esta situación, los sistemas de moderación del tránsito vehicular deben de tomar los datos en tiempo real, analizarlos y hacerlos reaccionar según la situación que se presente momentáneamente.

 

“Para el desarrollo de estos semáforos es necesario que se cuente con simulaciones previas, basadas en algoritmos de situaciones reales. Por ejemplo, si hay accidentes, si hay mucho o poco flujo, el clima, entre otras”.

 

¿Ayudan las aplicaciones móviles a disminuir las congestiones?

Con el incremento de dispositivos móviles inteligentes, las aplicaciones para encontrar el camino más rápido entre dos puntos se han convertido en una opción para disminuir tiempos de traslado. Entre las más populares se encuentran Google Maps y Waze.

Aunque ambas aplicaciones sirven para mostrar caminos más rápidos, cuentan con diferencias que las convierten en opciones para diferentes tipos de público.

Google Maps ofrece, vía GPS, el camino más rápido de un lugar a otro, actualizando constantemente las alternativas más rápidas. Además, muestra las formas de llegar a un destino caminando, en carro particular, en transporte público y, también, por medio de un servicio particular.

Waze, dirigida más a automovilistas, cuenta con la diferencia de mostrar específicamente cuáles son las demoras existentes, tales como accidentes, retenes policiacos, obras de infraestructura, entre otras, todo por medio de la retroalimentación de los demás usuarios.

 

“Este es un tema muy interesante y divertido. Uno pone la dirección en la aplicación y te manda por la vía más rápida, alejándote de las arterias grandes para sustituirlas por calles pequeñas. Lo que sucede con esto es que la gente descubre las otras opciones y comienza a congestionarlas. Porque la cantidad de gente que se puede salir de las grandes avenidas, no será suficiente”.

 

Priorización del vehículo particular sobre el transporte público

 

“En las ciudades, y principalmente nosotros que vivimos muy cerca de Estados Unidos, se ha dado prioridad a la construcción de infraestructura vial, que sí beneficia a mucha gente, pero no a la mayoría. El problema viene en que, por más puentes que se construyan, siempre se van a hacer ‘cuellos de botella’ o ‘embotellamientos’”.

 

Yasmín Ríos cree que una de las soluciones para el caos vial consiste en ofrecer más opciones de transporte público para reducir los vehículos en la ciudad, optimizando el tiempo de traslado en todas las formas de transporte.  Además, existe un incentivo que suele ser el más valorado en la mayor parte de los lugares del mundo.

 

“Si te fijas en otros países del mundo, ya sea Alemania, Francia o Japón, por poner algunos ejemplos claros, puedes ver a personas de un estrato socioeconómico alto utilizando el transporte público. Porque la gente no se fija principalmente en que sea más barato, sino en el medio de transporte donde el tiempo origen-destino sea menor”.

 

Una encuesta realizada por la Asociación Civil El Poder del Consumidor concluyó que 57 por ciento de la población del AMM dedica más de 90 minutos al día para transportarse. Dentro del desglose de esas cifras, se encuentra un 14 por ciento que gasta más de 150 minutos al día en movilidad.

 

Transporte público, un indicador de calidad de vida

En una investigación publicada en la Revista Voraz, de la Sociedad Mexicana de Investigación de Operaciones, la también catedrática de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Yasmín Ríos, establece las principales diferencias entre el sistema de transporte en México y un grupo de países a los que cataloga como “de primer mundo”.

 

“Una de las principales diferencias que encontré tiene que ver con los choferes. Después del día de paga, al menos 30 por ciento de ellos no se presenta a sus labores o no pasa la prueba de alcoholímetro. Mientras que en los países más desarrollados, hay únicamente ausencias ocasionales de no más de 20 por ciento, por tanto no afecta significativamente el día de pago”.

 

Además, señala que se requiere cierta flexibilidad en los sistemas matemáticos importados, pues en países como Alemania, los camiones pasan en un tiempo predeterminado, algo que en México sería imposible por su infraestructura.

 

“La infraestructura también tiene muchas diferencias: mientras que en México 10 por ciento de las unidades tiene una contingencia al día (multas, choques, asaltos o descomposturas); en otros países con mayores recursos, solo hay una o dos mensuales”.

 

Otra de las disparidades se encuentra en la predeterminación, pues en México no existen paradas específicas, debido a que el pasajero puede abordar o descender a cualquier tiempo si el espacio se presta, así como los horarios, que no son fijos y obligan al usuario a estimar la próxima unidad.




EQUINOCCIO DE OTOÑO 2018: QUÉ ES Y CUÁNDO LLEGA

La duración del día (en horas solares) y la de la noche serán aproximadamente iguales: doce horas

Equinoccio de otoño: a partir de hoy la noche le quitará tres minutos a cada día

El equinoccio de septiembre (otoño para la parte norte del planeta, y primavera para el sur) ocurrirá el 23 de septiembre a las 1:54 del Tiempo Universal Coordinado (UTC por sus siglas en inglés) ) (o sea a las 19:54 del 22 de septiembre hora de la Ciudad de México).

La Tierra se situará en un punto de su órbita alrededor del Sol que marca el comienzo de una nueva estación, el otoño. Se producirá entonces el equinoccio de septiembre, el único día del año junto con el equinoccio de marzo en el que el Sol amanece por el Este y se pone por el Oeste en todo el planeta.

La nueva estación durará 89 días y 20 horas ése año, y terminará el 21 de diciembre, cuando daremos la bienvenida al invierno.

Durante éste periodo estará la lluvia de las Oriónidas, con unos 5 meteoros por hora en la noche del 21 al 22 de octubre. El 5 y 6 de noviembre estará la lluvia de las Táuridas y la noche del 17 al 18 de noviembre se verán las Leónidas, si bien será una lluvia de poca actividad en el hemisferio norte.

El equinoccio de septiembre, es el momento del año en que el día tiene la misma duración que la noche. Astronómicamente, en casi todo el planeta, salvo en los polos, el día dura exactamente igual que la noche, es decir 12 horas cada uno y ese es precisamente el significado de la palabra equinoccio: equi “igual” y nox “noche”, “noche igual al día”.

En ese instante, el eje de la Tierra es exactamente perpendicular a los rayos del Sol. Este fenómeno ocurre dos veces al año, en los meses de marzo y septiembre.

A partir de ese momento los días serán cada vez más cortos.

Aunque pueda sorprendernos, la inclinación del eje de rotación de la Tierra y su movimiento de traslación alrededor del Sol provocan que el resto del año los otros y ocasos no sean exactamente como nos los cuentan los libros. En el hemisferio norte, ese punto se desplaza hacia el norte en primavera y verano, y hacia el sur en otoño e invierno; al revés en el hemisferio sur. Además, como también ocurre en primavera, la duración del día (en horas solares) y la de la noche del domingo serán aproximadamente iguales: doce horas.

«Los equinoccios son puntos geométricos de la órbita terrestre en los que el centro del Sol se encuentra exactamente dentro del plano ecuatorial de la Tierra. Los habitantes de la línea del Ecuador verán transitar el Sol por encima de sus cabezas -el cenit- justo al mediodía local», explica en un comunicado Miquel Serra-Ricart, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Esta nueva posición de nuestra estrella provoca que los rayos solares incidan en el globo terrestre de manera perpendicular y genere una jornada con las mismas horas de luz que de oscuridad. De hecho, la palabra equinoccio proviene del término latín «aequinoctium» que significa «noche igual». Durante todo el domingo habrá las mismas horas de luz tanto en el hemisferio sur como en el norte.

 

Tres minutos menos de luz cada día

El otoño es la época del año en que la longitud del día se acorta más rápidamente. El Sol sale por las mañanas cada día un poco más tarde que el anterior y por la tarde se pone antes. De este modo, al inicio del otoño el tiempo en que el Sol está por encima del horizonte se reduce casi tres minutos cada día.

Además, como es habitual, el último domingo de octubre (día 28) se producirá el famoso y polémico cambio de hora, cuando a las tres de la madrugada habrá que retrasar el reloj hasta las dos, y se recuperará así el horario de invierno, de manera que ese día tendrá oficialmente una hora más.




¿QUÉ HACER ANTE UN DESASTRE NATURAL?, LOS MUSEOS TE RESPONDEN EN LA SNCYT

Puebla, Puebla. 20 de septiembre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt). Sin importar la edad o condición social, un desastre natural expone la vulnerabilidad de cualquier ser humano. A un año de la tragedia en México ocurrida el 19 de septiembre, tres museos interactivos: Universum, El Rehilete y el Museo Interactivo de Economía exponen en el marco de la XXV Semana Nacional de Ciencia y Tecnología (Sncyt) el porqué de estos fenómenos pero, sobre todo, la forma en cómo se debe reaccionar ante una posible eventualidad.

Desde temprana hora, cientos de niños de diferentes instituciones del estado de Puebla acuden con sus maestros en grupo. El recorrido inicia con preguntas básicas: ¿sabes qué es un fenómeno natural?, ¿qué es un caos?, etcétera. Los niños y asistentes poco a poco van reflexionando sobre lo que más adelante aprenderán, desde la concepción que tenían las antiguas culturas prehispánicas sobre los fenómenos climatológicos, hasta la oportunidad de grabar una experiencia personal acerca de una inundación, un sismo, o bien sobre lo aprendido en Universum.

Mientras explican qué es la propagación de la energía, cómo se forman los ciclones tropicales, cómo funciona una alerta sísmica, cómo se puede mejorar una red de sensores que alerten a la población sobre un sismo, los asistentes a la XXV Semana Nacional de Ciencia y Tecnología experimentan mediante hologramas, aprenden con charlas y reviven experiencias a través de videos o de plataformas que simulan el movimiento de la tierra. La muestra termina con una serie de recomendaciones sobre qué hacer y cómo estar preparados.

 

Recordar y actuar

En una segunda zona, se encuentra el Museo El Rehilete, que rinde en un primer inicio un homenaje a los elementos del Ejército Mexicano, quienes a partir de su Plan DN-III-E atienden a las personas en situación de riesgo o crisis a causa de un fenómeno natural.

El Plan DN-III representa un instrumento operativo militar que establece los lineamientos generales a los organismos del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos para realizar actividades de auxilio a la población civil afectada por cualquier tipo de desastre, y fue aplicado a partir de 1966 como consecuencia del desbordamiento del río Pánuco.

Ladrillos rotos y escenarios con imágenes reales sobre lo acontecido el 19 de septiembre recuerdan a los asistentes la contingencia que se vivió y la forma en cómo se enfrentaría otra experiencia de ese tipo.

La base de monitoreo de sismos e inundaciones permite al visitante conocer si su vivienda se encuentra en una zona de riesgo de forma más precisa. A un lado, la muestra de los víveres y objetos que pueden ayudar a una persona en desgracia es un recordatorio de lo que la sociedad puede aportar en momentos de tragedia.

Los pequeños, por su parte, tienen el reto de cruzar una tubería de drenaje simulada, con obstáculos. La idea de esta actividad es que los menores puedan valorar cómo escapar en caso de un derrumbe en espacios muy reducidos y, sobre todo, si vale o no la pena llevar mochilas o pertenencias que puedan obstaculizar su salida.

Otra de las actividades que ofrece este museo interactivo es el juego de las llaves. Con una simulación de diferentes conductos de agua, gas y electricidad, los niños pueden aprender cómo cerrar cada uno de los modelos y aprender a qué tipo de conexión pertenece y cuáles son las que se deben cerrar de forma inmediata en caso de una emergencia.

En la siguiente actividad interactiva, el visitante tiene que deducir las causas que ocasionaron el incendio en un restaurante montado con utensilios y comida carbonizada. El objetivo es que los asistentes, pero sobre todo los niños, conozcan cómo un descuido humano también puede provocar un siniestro.

 

Entre escombros y agua

Muñecas tiradas en el suelo, ropa prensada entre muros de concreto, juguetes, un zapato, cualquier objeto puede darnos una señal de quién habitaba un inmueble destruido por un sismo. Esa es otra de las actividades de la muestra del Museo El Rehilete. La simulación de los escombros y los objetos que se encuentran permiten a los visitantes saber cómo buscar y deducir quién vivía ahí e incluso cuántas personas pueden permanecer atrapadas. La clave está en observar lo que hay en cada paso.

La estrategia es diferente cuando hay inundaciones. La mayoría de las personas en caso de un huracán o inundación evita irse a los albergues por temor a ser víctimas de robo en sus viviendas. Lo común en estos casos es “resguardarse” donde el agua no los alcance, es decir, en la azotea. Sin embargo, vivir esta experiencia te hace reflexionar sobre la atención que se debe dar a las recomendaciones de Protección Civil. Para esto, la realidad virtual funciona como una herramienta que no solo asombra a los visitantes de esta zona de la muestra, sino que los ayuda a reflexionar sobre lo que harían en una situación de peligro.

Para cerrar el bloque del Museo El Rehilete, los niños y adultos tienen que armar una mochila que contenga los objetos necesarios para la supervivencia en caso de un desastre natural. ¿Qué es más importante, mi videojuego o una barra de chocolate que me aporte calorías? Se pregunta uno de los estudiantes que realiza este ejercicio.

El Museo Interactivo de Economía es otro espacio que ofrece orientación y actividades lúdicas dentro de la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología. A través de videojuegos y proyecciones de documentales y sencillas charlas, la gente conoce de principio qué son los desastres naturales, cómo impacta la naturaleza desde una perspectiva diferente y cómo protegerse ante un desastre, además de las consecuencias económicas que conlleva, y la importancia de contar con seguros para solventar gastos imprevistos por siniestros.

Finalmente, la muestra se nutre de más de 30 exposiciones de prototipos y desarrollos tecnológicos, realizados por estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, así como de los 13 tecnológicos regionales en el estado. Todas las actividades, programadas hasta el 21 de septiembre, están encaminadas a generar en los espectadores un ejercicio de reflexión para saber qué es un desastre natural, si se puede prevenir y, sobre todo, cómo enfrentarlo.




CALENTAMIENTO GLOBAL, PRINCIPAL PROBLEMA PARA LA AGENDA POLÍTICA AMBIENTAL

Xalapa, Veracruz. 17 de septiembre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt). El verdadero problema ambiental en el que se deben enfocar las políticas públicas es en el relacionado con el calentamiento global y no el cambio climático, aseguró Antonio Luna Díaz Peón, catedrático de la Facultad de Instrumentación Electrónica y Ciencias Atmosféricas de la Universidad Veracruzana (UV).

 

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, el meteorólogo de la UV comentó que actualmente existe una confusión entre esos dos términos utilizados en la jerga científica atmosférica y eso —enfatizó— ha causado políticas públicas deficientes en la materia, así como una incorrecta socialización del conocimiento ambiental.

Por una parte, el cambio climático, explicó, es lo que produce a lo largo de más de 30 años diferencias de temperaturas y de precipitación. Históricamente, en el planeta se han tenido muchos cambios climáticos. Si se habla de forma global, se tuvo la Era del Hielo, después de 1500 se habla de una era de temperaturas altas, por lo cual se podría intuir que existió algo de calentamiento en ese periodo en muchos países, no solamente en algunos puntos.

“Recientemente con el problema de la contaminación atmosférica y todo lo antropogénico, las temperaturas se están incrementando. Este incremento es lo que está produciendo un reciente cambio climático. Todavía no podríamos decir a qué dimensiones vamos a llegar con este cambio. Lo que sí es seguro es que estamos pasando por uno, pues hay incremento en las temperaturas y variación en las precipitaciones”.

Es decir, que en lugares donde llueve, ahora llueve más y en otros donde no ocurría ese fenómeno ambiental, llueve menos. Se está haciendo más extremoso.

El calentamiento global es el incremento de las temperaturas a nivel mundial. En promedio se ha observado que en el último siglo se ha tenido un incremento más o menos como de un grado de temperatura a nivel mundial. Esto es significativo, aseguró, y es preocupante, porque el punto de partida de este incremento de temperaturas data de los tiempos de la Primera Guerra Mundial. Después de la Segunda Guerra Mundial se empieza a hacer más evidente ese incremento de las temperaturas.

“Estamos hablando de un calentamiento global producido desde por allá de la Primera Guerra Mundial hasta nuestros días. La diferencia aquí es que si el incremento de las temperaturas y el calentamiento global continúan vamos a tener un cambio climático. Para que tengamos ese cambio necesitamos que las temperaturas se incrementen. Un calentamiento global te puede llevar a un cambio climático, pero un cambio climático no necesariamente te lleva a un calentamiento global”.

 

El concepto en las políticas públicas

Para Antonio Luna Díaz Peón, el problema de todo esto —sobre todo al hablar de apropiación del conocimiento— es que no se ha definido bien la palabra cambio climático o si se ha definido, la población no lo ha entendido como tal. Porque el hecho de que se tenga un cambio climático no implica que sea necesariamente por ese calentamiento global. Si existe el calentamiento global, no implica que solo el calentamiento global produzca un cambio climático.

 

En el terreno de las políticas públicas, el académico considera que estas no tienen una precisión. No se ha entendido realmente la idea de cambio climático. Ahora todo, argumentó, se lo están atribuyendo a lo que es el resultado del calentamiento global. En ese sentido, cuando se generan políticas públicas eso puede llevar a crear leyes y entonces cuando se dé el contraste del calentamiento, que sería el enfriamiento global, ya no habrá como idea un cambio climático y esas políticas públicas van a quedar obsoletas.

“Creo que más bien lo que se debería de hacer es enfocar bien las políticas públicas al problema real de lo que vendría a ser un cambio climático por calentamiento global. Y entonces allí ya lo estás definiendo más certero, porque si lo dejas solo como calentamiento global o cambio climático, en algún tiempo van a quedar obsoletas”.

En México, Centroamérica y Sudamérica, explicó, se tiene el problema de que no se cuenta realmente con políticas públicas sobre el tema. "Por ejemplo, México ha hecho muchos estudios sobre las tendencias climáticas y las variaciones, pero los políticos realmente no están entendiendo el problema".

“En Veracruz tenemos 33 por ciento del agua que corre a nivel nacional y tenemos pendientes orográficas muy pronunciadas. Esas nos pueden dejar generación de energía eléctrica, pero no se está haciendo de forma correcta. Las investigaciones científicas a nivel país yo creo que son suficientes para que desde ahora ya pudiéramos tomar iniciativas a futuras respuestas. Se están haciendo muchas investigaciones”.

De acuerdo con Díaz Peón, hoy en día hay áreas que no son solo de las ciencias duras, sino de otras disciplinas que poco a poco se van adentrando en la investigación ambiental y comienzan a decir cómo se debería aplicar. En educación se están generando nuevas políticas para que desde lo básico ya se empiece a enseñar.

“También hay gente que se encarga de ver realmente la evidencia. Todos aquellos que se encargan de ver las mediciones y México está compitiendo en eso a nivel mundial de una forma a la par de las grandes potencias: Alemania, China, Inglaterra, Japón. Aunque no contamos con sus tecnologías, sí estamos contando con información. Científicamente se están haciendo cosas muy buenas (...) Antes del doctor Mario Molina, el problema de cambio climático no se conocía, era más fácil que no supieras qué era. Después de ese Premio Nobel, la información se volvió exponencial. A partir de eso voltearon a ver a México como un buen productor de investigación científica y tecnológica", aseguró el investigador.




CAPSAICINA, LA MOLÉCULA PICANTE CONTRA LA OBESIDAD

Zapopan, Jalisco. 18 de septiembre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt). Picante pero sabroso. El chile es un fruto presente en casi toda la cocina mexicana y su sabor va desde algunos que prácticamente no son picantes, hasta aquellos que son un reto para el paladar, pero además del uso culinario, científicos jaliscienses han encontrado una nueva utilidad para el chile: explotar sus propiedades para combatir la obesidad.

 

El sabor picante del chile se debe a una molécula presente en su estructura: la capsaicina. Ésta se encuentra en la piel y semillas de este fruto abundante en México, por lo que científicos del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej) trabajan en la producción de un compuesto similar a la capsaicina y que sea útil para combatir la grasa en adipocitos.

Los adipocitos son células capaces de almacenar energía en forma de grasa que, una vez que se acumulan, forman tejidos grasos en el organismo. El doctor Jorge Alberto Rodríguez González, investigador de la Unidad de Biotecnología Industrial de Ciatej, explica que la capsaicina es la encargada de producir el picor del chile, pero al mismo tiempo puede ayudar a inhibir la producción en exceso de adipocitos

“La capsaicina es una molécula pungente presente en el chile, y ya estamos acostumbrados a esta sensación de ardor; sin embargo, observamos que también puede tener otros usos, como alternativa para disminuir dolor o inflamaciones, e incluso en herramientas como el gas pimienta, pero la sensación picante sigue presente”.

 

Un producto similar al picante.

El científico, miembro nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), inició desde hace cinco años el proyecto Evaluación del efecto en la lipogénesis de una capsaicina obtenida por síntesis enzimática, orientado a producir capsaicina vía enzimática y posteriormente evaluar los efectos en la disminución de adipocitos en sujetos de investigación.

Rodríguez González menciona que anteriormente se han investigado los efectos del chile en distintos padecimientos; sin embargo, en este caso también trabajan con investigadores del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en un proceso para generar a mayor escala una alternativa contra la obesidad, pero sin producir la sensación de enchilamiento, lo que derivó en la obtención de un análogo denominado olvanil.

“Producimos capsaicina y otros análogos vía enzimática, luego evaluamos sus propiedades en modelos celulares con adipocitos”, relata el investigador. En ese proyecto se observó que además de reducir los niveles de grasa en los adipocitos, también se logró inhibir la producción de más de estas células, que se multiplican una vez que son incapaces de soportar cierto límite de grasa, expandiéndose en el cuerpo, por ejemplo, en el abdomen.

 

El primer paso hacia un producto

El investigador menciona que durante la etapa de experimentación se aplicó olvanil a ratas de laboratorio, a las que se les midieron los niveles de grasa del tejido adiposo, encontrando que sus índices presentaban una disminución luego de que se les aplicara este análogo vía oral.

“Trabajamos con ratones que tuvieron una dieta rica en grasa para producirles obesidad, después les administramos vía oral este análogo para ver si la grasa acumulada disminuía con respecto a los que no se les suministraba, y descubrimos diferencias favorables en cuanto a la reducción de sus niveles de grasa, lípidos y glucosa en la sangre”.

Por ahora, añade el investigador, se trabaja en la gestión de recursos para realizar pruebas preclínicas, en encontrar mejores formulaciones y en medir la toxicidad de estas sustancias. Rodríguez González considera que esta iniciativa también es una oportunidad para generar un producto farmacéutico que pueda ser una alternativa a los tratamientos contra la obesidad.




LOS NIÑOS MÁS FAMOSOS DE LA PATRIA

24 SEPTIEMBRE, 2011

Por Guadalupe Loaeza

Hoy que se conmemora un año más de la batalla de Chapultepec, en 1847, en la que perdieron la vida cerca de 600 soldados, quisiera recordar la vida de los seis jovencitos, casi niños, que se encontraban entre los defensores del castillo: Juan de la Barrera (1828), Agustín Melgar (1829), Fernando Montes de Oca (1829), Juan Escutia (1830), Vicente Suárez (1833) y Francisco Márquez (1834).

Juan Escutia, Juan de la Barrera, Agustín Melgar, Francisco Márquez, Vicente Suárez y Fernando Montes de Oca.

En el caso de los Niños Héroes, puede decirse que “su destino fue la infancia”, debido a su muerte tan temprana. No hace mucho me contaron que Porfirio Díaz se aburría cuando encabezaba un acto en el que intervenía algún poeta. Cuánto debió sufrir, especialmente en los tiempos en que se celebraba el Centenario de la Independencia, pues no pasaba un día sin que se leyeran poemas sobre Hidalgo, la Independencia o Benito Juárez. Pero, entre los héroes más celebrados se encontraban los niños más famosos de la patria: los Niños Héroes.

Dicen que en una ocasión en que Amado Nervo leía un poema en la Cámara de Diputados, Díaz preguntó a uno de sus ministros: “¿A qué hora se acaba la musiquita?” Díaz no tenía mucha sensibilidad poética, así que no creo que le haya gustado el poema que Nervo hizo a los Niños Héroes, aun cuando presidió la ceremonia de su lectura en 1903.

Dice el novelista Mariano Azuela, quien estuvo ese día en Chapultepec, que Díaz estaba en plenitud de su gloria, rodeado de una brillante comitiva. Hay que decir que los cadetes sobrevivientes crearon en 1871 la Asociación del Heroico Colegio Militar para preservar su historia. Con respecto a estos héroes, aunque no eran precisamente niños, pues tenían entre 13 y 19 años, sí actuaron con gran heroísmo durante el asalto al Castillo de Chapultepec por las tropas norteamericanas.

En un artículo del historiador Alejandro Rosas, “Una historia mal contada. Los niños héroes” (Revista Relatos e Historias de México 9/9), leemos: “No queda lugar a dudas que sí fueron héroes por varias razones: por haber tomado las armas para defender el territorio nacional; porque no tenían la obligación de permanecer en el Castillo y decidieron quedarse voluntariamente; porque con escasas provisiones y pertrechos militares resistieron el bombardeo de más de un día, bajo el fuego de la artillería enemiga que hacía cimbrar Chapultepec entero”. La invasión a Chapultepec se dio en medio de la invasión norteamericana, que duró dos años. El general Winfield Scott dirigía el ejército estadounidense que había llegado desde Veracruz. El ejército enemigo bombardeó por más de 12 horas el castillo, la mayor parte de los soldados mexicanos desertaron, pues veían la plaza perdida. Seguramente lo mismo pensó el presidente Antonio López de Santa Anna, pues no mandó más hombres. El director del castillo, que albergaba el Colegio Militar, dio la oportunidad a los soldados de abandonar el edificio. Muchos, entre ellos los seis Niños Héroes, decidieron quedarse a pelear.

Dice José Emilio Pacheco en Crónica del 47 (Clío, 1997) que en esa guerra que abarcó todo el bosque así como Molino del Rey, la Condesa y hasta el actual Metro Insurgentes, se cayeron la mayor parte de los ahuehuetes que había plantado Nezahualcóyotl.

Al año siguiente de la batalla, el director del Colegio Militar mandó al gobierno una lista de los combatientes para que se les rindiera homenaje. La conmemoración tuvo lugar hasta la presidencia de Benito Juárez en 1871.

Por desgracia, casi nada sabemos de la personalidad de estos niños salvo su valor para pelear por una guerra perdida. Conocemos sus rostros gracias a que Santiago Hernández y Ayllón, su compañero del colegio, decidió pintarlos ayudado sólo de sus recuerdos. Tal vez mientras los pintaba, evocaba anécdotas de sus amigos. Y quizá por eso hizo unos retratos en los que se ven muy elegantes, con su uniforme de gala, pero, sobre todo, con unamirada llena de vitalidad y patriotismo.