Villa Educación

Domingo 18 de agosto de 2019

ROBÓTICA Y PROGRAMACIÓN EN LAS ESCUELAS MEXICANAS.

Muchos docentes de países como España o Corea, por mencionar algunos, reconocen los beneficios que tienen estas materias en las aulas de todos los niveles y abogan por su integración en los currículos oficiales de forma transversal.

El aprendizaje de robótica y programación en el aula aporta múltiples beneficios que van más allá de la incorporación de conocimientos prácticos para crear código. Durante su estudio, también se desarrolla el pensamiento lógico y se estimula la capacidad para resolver problemas, se fomenta el trabajo colaborativo, aumenta la motivación y es posible emplear metodologías centradas en el estudiante.

A pesar de ello, la introducción de estas materias en muchos países depende solamente de algunas iniciativas que tienen acceso a los materiales necesarios y claro de forma desigual, ya que a pesar de los logros a nivel internacional de estos grupos que avanzan exitosamente gracias al entusiasmo de algunos profesores y del apoyo de los padres de familia (con los recursos necesarios), son muy pocos los estudiantes que tienen acceso a estas asignaturas.

Hasta el momento no existen de manera formal e institucional estudios serios sobre el alcance e importancia de estas asignaturas en las aulas de las escuelas públicas y aunque se tiene la certeza de su existencia en la educación privada, no se conoce la dimensión de su alcance, avance e importancia dentro del sistema educativo nacional.

En cuanto a los lenguajes de programación empleados, el más popular es Scratch, un software que promueve la programación por bloques y que recientemente se ha actualizado para poder utilizarse tanto en computadoras como en smartphones y tabletas. De hecho, es el más conocido y popular, seguido por MIT App Inventor, HTML y Python.

Las clases de programación también se pueden impartir sin recurrir a ningún dispositivo electrónico, por ejemplo, a través de juegos de lógica o de mesa e, incluso, gracias a movimientos físicos que representen los diferentes conceptos informáticos como el funcionamiento de los algoritmos o la transmisión de datos.

México es potencia mundial en el ámbito de la robótica de competencia, niños y adolescentes, al igual que universitarios, participan año con año en diversos certámenes nacionales e internacionales del mundo robotista, representan a la nación, ganan premios, aprenden de esas experiencias; el quehacer robotista se convierte en noticia, los medios dan a conocer los galardones de estos makers especializados en robótica. Es impresionante lo lejos que algunos han llegado, y lo es aún más si se toma en cuenta la escasa penetración de la robótica educativa en los programas de estudio: tan solo el 0.01% de los niños de escuelas públicas mexicanas tiene acceso a ella, de estos datos podemos inferir la necesidad de democratizar la robótica educativa, buscando las posibles oportunidades que ya tenemos en algunos estados (San Luis Potosí es una muestra de ello).  

Los típicos kits de robótica educativa son muy caros, pueden alcanzar hasta los 10 mil pesos por alumno y, si se toma en cuenta la necesidad de una computadora para programar, serían alrededor de 4 mil pesos más; incompletos, pues solo se vende (y muy bien vendido) el hardware, sin una plataforma pedagógica; limitados y superficiales, en tan solo unas cuantas clases los libros de instrucciones quedan obsoletos sin antes haber planteado verdaderos retos a los alumnos. Hay también empresas dedicadas exclusivamente a vender esa plataforma educativa faltante y tan esencial, vende licencias, una por alumno; entonces, al costo del kit habría que sumarle el precio de las licencias. Se entiende entonces: democratizar la robótica educativa en México es un tema urgente y de gran importancia.

Un creciente número de los docentes mexicanos estamos convencidos de los beneficios que aporta la robótica para complementar la educación básica.