Villa Educación

Martes 14 de agosto de 2018

LOS DOCENTES ¿HAN DISEÑADO O IMPLEMENTADO ALGUNA ESTRATEGIA PARA CORREGIR LOS ERRORES DE LOS ESTUDIANTES?

La forma más sencilla es compartir los resultados y estrategias de solución, cuidando de no ser ofensivos para aquellos equipos que no lograron llegar a una solución correcta.

De inmediato responder a las preguntas que les permite llegar a la solución del problema y “explicar” el algoritmo o proceso para llegar a la solución.

No dejar que los alumnos se vayan de clase con la insatisfacción (angustia) de lograr un buen desempeño, estas sencillas ideas logran grandes efectos positivos en el ánimo de los estudiantes.

El error como oportunidad de aprendizaje. ¿Y si dejamos de castigar los errores?

Puede que esta escena te sea familiar, porque tú mismo la has vivido en el pasado. La profesora formula una pregunta en clase. Estás convencido de que tienes la respuesta, levantas la mano y contestas con mucha seguridad. Inmediatamente, te hace saber que te has equivocado. No era la respuesta correcta.

En el mejor de los casos, pasa al siguiente estudiante; en el peor, hace un comentario poco afortunado. Si alguna vez te ha sucedido: ¿recuerdas cómo te sentiste en ese momento? Quienes podemos recordarlo, usamos términos como humillación, vergüenza o deseos de desaparecer ante el error. Puede que haya sido momentáneo, y esos sentimientos no hayan dejado huella. Pero también cabe la posibilidad, sobre todo si la respuesta de tu profesora fue vergonzante o poco alentadora, de que inconscientemente hayas decidido dejar de arriesgar.

La respuesta equivocada

El problema es que necesitamos esos momentos en los que “damos la respuesta equivocada”, porque están llenos de oportunidades para aprender. Contrariamente a lo que muchos pueden suponer, cometer un error y ser corregido es una de las maneras más poderosas de adquirir y retener un aprendizaje. El punto está, entonces, en cómo reaccionamos ante la respuesta equivocada de un alumno y cómo le ayudamos a aprender de sus errores.

Cometer un error y ser corregido es una de las maneras más poderosas de adquirir y retener un aprendizaje