Villa Educación

Lunes 25 de junio de 2018

LA NIÑEZ Y LA CIENCIA: UN MUNDO MÁS BONITO

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. 28 de abril de 2018 (Agencia Informativa Conacyt). La buena noticia se viralizó pronto en Internet a fines de febrero pasado: Xóchitl Guadalupe Cruz López, de ocho años y originaria de Chiapas, se convirtió en la primera niña en recibir el Reconocimiento ICN a la Mujer, del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “por demostrar aptitudes sobresalientes para el trabajo de divulgación científica”.

Por fortuna, el ejemplo de Xóchitl no es único. Junto a ella, otras niñas, niños y jóvenes han desarrollado sus propios proyectos científicos y tecnológicos, desde hace poco más de 10 años de la mano del Programa Adopta un Talento (Pauta), en Chiapas y en otras tres entidades de México: Ciudad de México, Michoacán y Morelos.

Los logros de esas niñas, niños y jóvenes suelen a menudo arrojar luz sobre el futuro y señalar un rumbo. O como lo expresó Jorge Hirsch, presidente del Consejo Directivo de Pauta, en la felicitación en video que le envió a Xóchitl antes de poder felicitarla en persona: “Quiero decirte que ver tu trabajo, saber de tu entusiasmo tanto en el trabajo con las flores como en el calentador de agua, nos llena de ánimo y nos dice que sí podemos hacer que muchas niñas como tú vayan encontrando, como tú lo haces, el camino de la investigación, del placer del trabajo compartido y el descubrimiento, estaremos juntos construyendo un mundo mucho más bonito”.

Según la Encuesta Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en Chiapas, las niñas, niños y jóvenes representan alrededor de la tercera parte de la población. La cifra no varía demasiado en el resto de la república. Por eso construir ese país, ese mejor mundo del que habla el físico teórico de la UNAM, debe pasar por escuchar —y atender— las voces de niñas, niños y jóvenes: la tercera parte de la población de México.

Plantas vs. Zombichos

Igual que muchos niños, Einar Daniel se siente preocupado por la contaminación del agua: “Solo 1.5 por ciento del agua en el planeta es apta para el consumo humano. Esa agua proviene de ríos, lagos, lagunas y manantiales. Y los estamos ensuciando”, dice. La diferencia es que él siente que es capaz de hacer algo, de encontrar alguna solución al problema.

No es improbable que esté lejos de la verdad. A sus 11 años, Einar sabe ya el trabajo y el método que implica desarrollar una investigación científica.

Inspirados por el videojuego Plantas vs. Zombies, a Einar y su amigo Mauricio se les ocurrió que las plantas carnívoras tal vez podían ser usadas como control de plagas en la agricultura. Después de todo, ¿qué bicho se atrevería a dudar de la voracidad de una planta carnívora?

Y aunque la idea no funcionó del modo en que esperaban, lidiar con una hipótesis fallida es parte del proceso de una investigación en curso.

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